El gobierno ruso expresó su rechazo al bombardeo y secuestro del presidente Maduro. También los hizo España y Colombia.

Ataque a Caracas El bombardeo de Estados Unidos a Caracas, Venezuela. (Imagen Web)
Pocas horas después del bombardeo estadounidense comenzaron a conocerse las primeras reacciones internacionales en contra del cruento ataque a la capital venezolana y, como confirmó el propio Donald Trump, con el posterior secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Uno de los primeros gobiernos en expresarse fue el Vladimir Putin a través de la Cancillería rusa. En el comunicado asegura que “los pretextos que se aducen para justificar tales acciones son infundados”.

El expresidente de Bolivia, Evo Morales, repudió la agresión estadounidense al sostener que se trata de “una brutal agresión imperial que viola su soberanía”.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, también recurrió a las redes sociales para dar cuenta de su preocupación por el ataque a Venezuela.

El presidente español, Pedro Sánchez, emitió un comunicado donde reclama la “desescalada” y exige “respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas”.

El exdirigente político español, Pablo Iglesias, expresó su rechazo al ataque norteamericano con el único objeto de “robarle el petróleo e imponer un gobierno títere”.

La diputada argentina del FIT, Myriam Bregam fue una de las primeras en expresar su rechazo y repudio al bombardeo norteamericano en Caracas.

En tanto, el presidente chileno, Gabriel Boric, expresó su “preocupación y condena por las acciones militares” estadounidense que se produjeron en Venezuela.

Por otro lado, el presidente de Brasil, Lula da Silva, se manifestó calificándolos de inaceptables, una afrenta a la soberanía y violaciones del derecho internacional, evocando injerencias históricas en América Latina y llamando a una respuesta firme de la ONU.


Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente son inaceptables. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional.
Atacar a países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo.
La condena del uso de la fuerza es coherente con la postura que Brasil siempre ha adoptado en situaciones recientes en otros países y regiones.
Esta acción evoca los peores momentos de injerencia en la política de América Latina y el Caribe y amenaza la preservación de la región como zona de paz.
La comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, debe responder con firmeza a este episodio. Brasil condena estas acciones y se mantiene dispuesto a promover el diálogo y la cooperación.