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Acuerdo Mercosur–Unión Europea: qué se firma en Asunción, qué pasos faltan y cómo podría impactar en la economía argentina

El presidente Javier Milei viajará a Paraguay para participar de la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado largamente negociado que promete abrir uno de los mayores mercados del mundo a la región. Aunque el acto será presentado como un hito diplomático, su implementación aún enfrenta un largo camino político y económico, y su impacto en Argentina genera expectativas, debates y advertencias entre analistas y sectores productivos.

La reunión en Asunción y la firma del acuerdo

La firma del Acuerdo Mercosur–Unión Europea se realizará en Asunción, Paraguay, bajo la presidencia pro tempore paraguaya del bloque regional. El encuentro contará con la participación de los mandatarios del Mercosur y representantes de la Unión Europea, en lo que será un paso formal clave para un tratado que lleva más de dos décadas de negociaciones.

Para el Gobierno argentino, la presencia de Javier Milei en la firma busca enviar una señal clara de apertura económica, inserción internacional y alineamiento con el comercio global, en un contexto de redefinición de la política exterior y económica del país.

Sin embargo, la firma no implica la entrada en vigencia inmediata del tratado y, por el contrario, abre una etapa decisiva de definiciones políticas e institucionales.

Qué pasos faltan para que el acuerdo entre en vigencia en Argentina

Tras la firma política, el acuerdo deberá atravesar un proceso de ratificación complejo y prolongado. En primer lugar, deberá ser aprobado por los parlamentos de cada país del Mercosur, incluido el Congreso argentino. En paralelo, la Unión Europea deberá completar su propio procedimiento, que contempla el aval del Parlamento Europeo y, en algunos casos, de los parlamentos nacionales de los Estados miembros.

Además, será necesario definir con precisión los cronogramas de desgravación arancelaria, los cupos de exportación para productos sensibles y las cláusulas de salvaguardia previstas en el texto. Recién una vez completadas estas instancias, el acuerdo comenzará a aplicarse de manera gradual, con plazos que, según el sector, pueden extenderse hasta diez o incluso quince años.

Qué significa el acuerdo para la economía argentina

El tratado creará una zona de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea que abarcará a más de 700 millones de consumidores, convirtiéndose en uno de los bloques comerciales más grandes del mundo. Para la Argentina, esto implica un mayor acceso al mercado europeo mediante la reducción o eliminación progresiva de aranceles, mejores condiciones para exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras, y una señal de previsibilidad jurídica que podría favorecer la llegada de inversiones extranjeras.

No obstante, economistas y analistas advierten que el impacto macroeconómico general será positivo pero moderado, y que los beneficios no serán automáticos. El resultado final dependerá de la competitividad local, de las políticas internas que acompañen la apertura y de la capacidad de adaptación de los distintos sectores productivos.

El presidente Javier Milei en la Cumbre del Mercosur celebrada en Uruguay, en diciembre de 2024.

Cómo impactaría en los distintos sectores de la economía

En el caso del agro, el consenso es que la agroindustria será uno de los sectores más beneficiados. Carnes, granos, vinos, economías regionales y alimentos con valor agregado podrían ampliar su presencia en el mercado europeo. Sin embargo, el acuerdo establece cuotas limitadas para productos sensibles, como la carne bovina, y exige el cumplimiento de estrictos estándares sanitarios y ambientales. Esto favorece a grandes exportadores y empresas con capacidad de certificación, pero plantea desafíos para pequeños y medianos productores.

La industria manufacturera enfrenta un escenario más complejo. La apertura gradual permitirá el ingreso de productos industriales europeos más competitivos, lo que genera preocupación en sectores con menor productividad o fuerte dependencia del mercado interno. En particular, la industria automotriz contará con períodos de transición extensos, aunque analistas advierten que, sin una política industrial activa, la competencia externa podría presionar sobre la producción local y el empleo.

En minería y energía, el acuerdo aparece como una oportunidad estratégica. La Unión Europea busca asegurar el suministro de minerales críticos como litio y cobre, fundamentales para la transición energética, así como diversificar su acceso a fuentes de energía. Argentina, con sus recursos naturales y el potencial de Vaca Muerta, podría beneficiarse con inversiones europeas y contratos de largo plazo, aunque esto también implicará cumplir exigentes estándares ambientales y sociales.

Para las economías regionales, el impacto podría ser positivo pero desigual. Productos como miel, frutas, vinos, quesos y especialidades regionales tendrían la posibilidad de acceder a nuevos mercados, aunque especialistas advierten que sin mejoras en infraestructura, financiamiento y asistencia técnica, muchos productores podrían quedar al margen de los beneficios del acuerdo.

Comparación con otros acuerdos: qué antecedentes ayudan a entender el impacto

La experiencia de otros tratados comerciales ofrece algunas pistas sobre lo que podría ocurrir. El acuerdo entre la Unión Europea y Chile, vigente desde hace más de dos décadas y recientemente modernizado, permitió un crecimiento sostenido del comercio bilateral, fortaleció exportaciones como el vino y la minería y atrajo inversiones, aunque los efectos fueron graduales y no inmediatos.

En contraste, los acuerdos de complementación económica entre Argentina y México tuvieron un alcance más limitado, con beneficios sectoriales puntuales pero sin un impacto estructural significativo sobre la economía argentina. La diferencia central es que el Mercosur–Unión Europea es un acuerdo mucho más amplio y profundo, tanto por el tamaño del mercado involucrado como por las reglas que establece.

Un acuerdo con potencial, pero sin resultados automáticos

Para la mayoría de los analistas, el Acuerdo Mercosur–Unión Europea no garantiza crecimiento por sí solo. Puede abrir oportunidades relevantes y mejorar la inserción internacional del país, pero también exponer debilidades estructurales de la economía argentina si no es acompañado por políticas productivas, industriales y sociales adecuadas.

En ese sentido, la firma en Asunción marcará un hito político y diplomático, pero el verdadero impacto del acuerdo se definirá en los próximos años, en el Congreso, en la política económica y en la capacidad del país para transformar la apertura comercial en desarrollo productivo y empleo.

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