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Identifican el hongo que amenaza a la rana de Darwin y renuevan la esperanza para su conservación

Un reciente descubrimiento científico permitió identificar con precisión al hongo responsable del colapso poblacional de la rana de Darwin en Chile y Argentina. El hallazgo abre una nueva etapa en la lucha por salvar a una de las especies más singulares y amenazadas del Cono Sur.

La rana de Darwin (Rhinoderma darwinii), un anfibio emblemático de los bosques templados del sur de Chile y la Patagonia argentina, enfrenta desde hace décadas un dramático retroceso poblacional que la ubica al borde de la extinción. Ahora, un equipo internacional de investigadores logró confirmar la causa principal de ese declive: un hongo patógeno que afecta la piel de los anfibios y provoca una enfermedad letal conocida como quitridiomicosis.

Una especie única en el mundo

La rana de Darwin es reconocida mundialmente por su extraordinario sistema reproductivo: el macho incuba a los renacuajos dentro de su saco vocal hasta que completan su desarrollo. Este comportamiento, único entre los vertebrados, convirtió a la especie en un ícono de la biodiversidad sudamericana.

Es una rana pequeña, pues su talla está entre 2,5-3,5 centímetros. Además, tiene una cabeza de forma triangular con una extensión nasal larga y algo puntiaguda. Su piel es básicamente lisa con solo algunas glándulas verrugosasComo estrategia de camuflaje, puede presentar una coloración variable. Así, su color va desde verde a distintas tonalidades de café.

Sin embargo, la combinación de pérdida de hábitat, cambio climático y enfermedades infecciosas redujo sus poblaciones a niveles críticos. Actualmente, se estima que quedan menos de mil ejemplares en estado silvestre, distribuidos en pequeños grupos aislados.

La rana de Darwin  (Rhinoderma darwinii) descubierta por primera vez en 1834 por Charles Darwin

El estudio científico identificó al hongo del género Batrachochytrium, causante de la quitridiomicosis, como el principal responsable del colapso de la especie. Este patógeno ataca la piel de los anfibios, un órgano esencial para la respiración y la regulación de líquidos y sales minerales.

Al alterar estas funciones vitales, el hongo provoca deshidratación, fallas cardíacas y la muerte en un corto período de tiempo. Las condiciones frías y húmedas del hábitat natural de la rana de Darwin favorecen la propagación del patógeno, lo que explica la rapidez con la que se produjeron las desapariciones locales.

La confirmación científica del origen del problema representa un punto de inflexión para los esfuerzos de conservación. Hasta ahora, no existía una relación directa claramente establecida entre la enfermedad y la drástica caída poblacional de la especie.

Con esta evidencia, los especialistas pueden diseñar estrategias específicas y basadas en datos, orientadas a frenar el avance del hongo y evitar nuevas extinciones locales.

Como estrategia de camuflaje, puede presentar una coloración variable. Así, su color va desde verde a distintas tonalidades de café.

Medidas en marcha para salvar a la especie

Entre las principales acciones que ya se están implementando o planificando se destacan:

  • Monitoreo sanitario permanente en poblaciones silvestres para detectar brotes tempranos.
  • Programas de cría en cautiverio, en ambientes libres del hongo, que permitan preservar la diversidad genética.
  • Investigación de tratamientos antifúngicos, aplicables especialmente en contextos controlados.
  • Protección del hábitat natural, con énfasis en la conservación de los bosques nativos.
  • Cooperación internacional, integrando el caso de la rana de Darwin a redes globales de conservación de anfibios.

La quitridiomicosis no afecta solo a la rana de Darwin. Se trata de una de las enfermedades más devastadoras registradas en la historia de la fauna silvestre, responsable del declive de cientos de especies de anfibios en todo el mundo.

En ese contexto, el avance logrado en Chile y Argentina adquiere relevancia internacional y refuerza la importancia de la ciencia como herramienta clave para la protección de la biodiversidad.

El futuro de la rana de Darwin sigue siendo incierto, pero este descubrimiento ofrece una nueva oportunidad para evitar su desaparición definitiva y preservar una especie única que forma parte del patrimonio natural del sur de América.

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