
Donald Trump encendió otra polémica internacional en la antesala del Foro Económico Mundial de Davos al publicar imágenes generadas con inteligencia artificial en las que Estados Unidos aparece reclamando el control de Groenlandia. Sus afirmaciones tensaron aún más las relaciones con los aliados europeos, provocaron advertencias de posibles represalias comerciales y volvieron a colocar al Ártico en el centro de la disputa geopolítica global.
Las publicaciones, difundidas en su red social Truth Social, incluyen una ilustración en la que Trump aparece plantando la bandera estadounidense sobre la tundra groenlandesa, acompañado por su vicepresidente y su secretario de Estado, junto a la frase “Greenland – U.S. Territory Est. 2026”.
Otra imagen muestra a Trump frente a líderes europeos con un mapa donde Groenlandia, Canadá y otros territorios aparecen bajo la bandera estadounidense.
Trump acompañó los montajes con mensajes en los que reafirma que no piensa dar marcha atrás en su objetivo de avanzar sobre la isla y sostiene que su postura es “imperativa” para la seguridad nacional y mundial. El gesto fue interpretado como una provocación directa hacia Europa, especialmente por el momento elegido: a pocas horas del inicio de Davos.
La escalada llegó en un contexto particularmente delicado. Funcionarios de la Unión Europea advirtieron que, si Washington intenta forzar una negociación sobre Groenlandia, podrían activarse medidas de represalia comercial, incluidos aranceles a productos estadounidenses. En paralelo, desde Bruselas se trabaja en un paquete de apoyo a la seguridad en el Ártico para reforzar la cooperación entre los países europeos y contrarrestar presiones externas sobre territorios estratégicos.
Desde Dinamarca, la primera ministra Mette Frederiksen y el gobierno de Groenlandia volvieron a marcar una línea roja: la isla no está en venta. En las últimas semanas se registraron protestas tanto en Groenlandia como en ciudades danesas bajo la consigna “no estamos en venta”, en rechazo a los intereses de Trump sobre el territorio autónomo.

“No estamos en venta”. Protestas en Groenlandia y Dinamarca por los intereses de Trump sobre la isla
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En este contexto, Trump confirmó que mantuvo una conversación directa con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que volvió a poner sobre la mesa su ofensiva sobre Groenlandia. Lejos de presentar el tema como una instancia diplomática tradicional, el propio Trump anunció que impulsó una reunión en Davos con “las distintas partes” involucradas y dejó en claro que, para su gobierno, el control de la isla no es un punto negociable sino una prioridad estratégica.
La publicación, realizada en su red social Truth, volvió a mostrar el tono confrontativo con el que el presidente estadounidense busca condicionar a sus aliados. Trump no solo reafirmó que “no hay vuelta atrás” en su interés por Groenlandia, sino que vinculó directamente esa postura con el poder militar de Estados Unidos, al que presentó como la única fuerza capaz de “garantizar la paz mundial”. El mensaje fue leído en Europa como una señal de presión directa en la antesala del Foro Económico Mundial, y como una advertencia sobre el tipo de liderazgo que Washington pretende ejercer dentro de la OTAN.
De este modo, lo que podría haber sido una discusión técnica y multilateral sobre seguridad en el Ártico amenaza con transformarse en un nuevo foco de conflicto entre Estados Unidos y sus socios históricos. La escalada discursiva de Trump llega en un momento particularmente sensible para la cooperación transatlántica, atravesada por tensiones comerciales, disputas geopolíticas y el reacomodamiento del poder global.
Tuve una conversación telefónica muy interesante con Mark Rutte, Secretario General de la OTAN, sobre Groenlandia. Acordé una reunión de las distintas partes en Davos, Suiza. Como les expresé a todos, muy claramente, Groenlandia es imperativa para la seguridad nacional y mundial. No hay vuelta atrás. ¡En eso todos estamos de acuerdo! Estados Unidos es, con diferencia, el país más poderoso del mundo. Gran parte de esto se debe a la reconstrucción de nuestras Fuerzas Armadas durante mi primer mandato, reconstrucción que continúa a un ritmo aún más acelerado. Somos la única potencia que puede garantizar la paz en todo el mundo. Y se logra, sencillamente, ¡con fuerza!
PRESIDENTE DONALD J. TRUMP
La ofensiva no se limitó a declaraciones públicas ni a imágenes con IA. En las últimas horas, Trump decidió hacer públicas supuestas conversaciones privadas con líderes clave de la escena internacional, una práctica poco habitual en la diplomacia y que volvió a generar malestar entre sus aliados.
En su red social Truth, Trump difundió un mensaje que, según aseguró, le envió el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. En ese texto, Rutte elogia el rol de Estados Unidos en distintos conflictos internacionales y se muestra dispuesto a avanzar en el tema Groenlandia, incluso comprometiéndose a destacarlo en el marco del Foro de Davos.
Sr. Presidente, querido Donald, lo que logró hoy en Siria es increíble. Aprovecharé mis compromisos con los medios en Davos para destacar su trabajo allí, en Gaza y en Ucrania. Estoy comprometido a encontrar una manera de avanzar en Groenlandia. No puedo esperar a verlo.
Atentamente,
Mark
El presidente estadounidense también difundió un mensaje que atribuyó a su par francés, Emmanuel Macron. En el texto, el mandatario francés expresa coincidencias con Washington en temas como Siria e Irán, pero deja explícita su incomprensión frente a la estrategia estadounidense sobre Groenlandia.
Del presidente Macron al presidente Trump
Mi amigo,
Estamos totalmente de acuerdo con Siria
Podemos hacer grandes cosas con Irán
No entiendo qué estás haciendo con Groenlandia
Intentemos construir grandes cosas :
1) Puedo organizar una reunión del G7 después de Davos en Paris el jueves por la tarde. Puedo invitar a los ucranianos, los daneses, los sirios y los rusos en los márgenes.
2) Cenemos juntos en París el jueves antes de que regreses a Estados Unidos, Emmanuel
Groenlandia, además de su valor estratégico en el Ártico, concentra recursos naturales clave y ocupa una posición central en una región donde potencias como Rusia y China vienen ampliando su presencia militar y económica. Ese escenario es el que Trump utiliza para justificar su ofensiva y sostener que Estados Unidos “no puede retroceder” en su interés por la isla, aun a costa de tensar vínculos históricos con Europa.
Sin embargo, la decisión de difundir mensajes privados con otros líderes y de exhibir una postura de fuerza sin matices terminó por profundizar la tensión transatlántica. La maniobra reforzó la percepción de que Trump busca imponer su agenda por fuera de los consensos diplomáticos tradicionales y reescribir las reglas del juego con sus propios aliados. Así, lo que podría haber sido una discusión técnica sobre seguridad en el Ártico amenaza con convertirse en un nuevo foco de conflicto entre Estados Unidos y Europa, en un escenario global atravesado por disputas comerciales, tensiones militares y un acelerado reordenamiento del poder internacional.