
Moscú / 20 de enero de 2026
El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, generó repercusiones diplomáticas este martes al afirmar que Groenlandia no es una “parte natural” de Dinamarca, describiendo el vínculo histórico como un legado colonial y llamando a que la disputa sea abordada dentro de la estructura de la OTAN.
Durante su rueda de prensa anual en Moscú, Lavrov recordó que la gran isla del Ártico fue colonia noruega desde el siglo XIII y danesa desde el siglo XIX, y que recién a mediados del siglo XX se estableció su vínculo con Dinamarca mediante acuerdos que transformaron su estatus. Por eso, dijo, no puede considerarse una “parte original” del reino nórdico.
Aunque sus palabras se dan en medio de tensiones crecientes entre Estados Unidos y sus aliados europeos por el futuro de Groenlandia, el jefe de la diplomacia rusa negó de forma explícita que Moscú o China tengan planes de apoderarse de ese territorio. Señaló que no existe evidencia de ninguna intención de invasión o anexo por parte de su país.
Estas declaraciones se producen en un contexto geopolítico marcado por la insistencia del presidente estadounidense, Donald Trump, en que Estados Unidos debe asumir un control total de Groenlandia por razones de “seguridad nacional”. Trump ha llegado incluso a imponer aranceles a las importaciones de varios países europeos que se oponen a sus objetivos sobre la isla.
Los líderes de la Unión Europea han respondido con firmeza ante estas amenazas, afirmando que defenderán la soberanía de Groenlandia y evaluarán medidas de respuesta coordinadas.
Analistas interpretan la intervención rusa como una crítica indirecta a la postura estadounidense y un intento de profundizar las grietas entre Washington y sus aliados europeos, aunque Moscú insiste en que su postura se limita a un análisis histórico y no a una intromisión directa en la soberanía de Groenlandia.