
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) continúa con la compra de dólares en el mercado oficial y ya acumula más de USD 900 millones en lo que va de enero de 2026, en una seguidilla de jornadas con saldo comprador que refuerza las reservas y envía una señal al mercado financiero.
Según los datos oficiales, este jueves la autoridad monetaria adquirió alrededor de USD 80 millones, lo que elevó el total comprado en el mes a unos USD 903 millones. Como resultado, las reservas internacionales brutas ascendieron a USD 45.399 millones, el nivel más alto en más de cuatro años.
El desempeño se explica por una mayor oferta de divisas en el mercado, impulsada por liquidaciones del sector exportador y operaciones puntuales de grandes empresas, en un contexto de menor tensión cambiaria. A esto se sumó también el impacto positivo del aumento del precio internacional del oro, activo que forma parte de las reservas del Banco Central.

La acumulación de dólares es uno de los principales objetivos del equipo económico. Durante años, el bajo nivel de reservas fue un factor clave de inestabilidad, presión sobre el tipo de cambio y desconfianza de los mercados.
Con esta estrategia, el Banco Central busca fortalecerse, mejorar su capacidad de intervención y reducir el riesgo de sobresaltos cambiarios. No obstante, los economistas advierten que, si bien las reservas brutas muestran una mejora significativa, las reservas netas, que descuentan pasivos y compromisos, siguen siendo reducidas y continúan bajo observación.

Un Banco Central con más reservas tiene mayor margen para sostener la estabilidad del dólar. De mantenerse esta tendencia, el tipo de cambio podría mostrar un comportamiento más calmo en el corto plazo, lo que ayuda a reducir la incertidumbre en una economía altamente dolarizada.
La estabilidad cambiaria es, además, un factor clave para la inflación. Un dólar sin saltos bruscos suele moderar el traslado a precios, especialmente en productos importados o con insumos dolarizados. Esto no implica una baja de precios, pero sí puede contribuir a que los aumentos sean más graduales.
En el día a día, un escenario con menos tensión cambiaria también puede influir en la formación de precios. Con menor incertidumbre, algunas empresas reducen aumentos preventivos, lo que podría aliviar parcialmente la presión sobre los precios al consumidor, aunque el efecto es lento y depende de otras variables como tarifas, impuestos y costos internos.

La acumulación de reservas es uno de los puntos centrales del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo sigue de cerca la evolución de este indicador como parte de las metas comprometidas por la Argentina.
En ese sentido, la racha compradora del BCRA es una señal positiva en la relación con el Fondo, aunque todavía insuficiente. El FMI pone especial atención en las reservas netas y en la capacidad del país para generar dólares de manera sostenida, más allá de operaciones puntuales.
La continuidad en la compra de dólares marca un cambio de clima respecto de meses anteriores y aporta mayor previsibilidad al mercado. Sin embargo, los analistas coinciden en que se trata de un avance inicial y que el desafío será sostener esta dinámica a lo largo del año.
En síntesis, más dólares en el Banco Central son una buena noticia para la estabilidad financiera, el control del dólar y el diálogo con el FMI, pero su impacto real en la inflación y en la economía cotidiana dependerá de que esta tendencia se consolide en el tiempo.