
El presidente Javier Milei llegó a Mar del Plata en el marco de una nueva escala de su gira política, mientras su gobierno enfrenta crecientes dificultades para avanzar con la reforma laboral en el Congreso. Aunque el oficialismo buscaba tratar el proyecto durante las sesiones extraordinarias de febrero, en las últimas horas comenzaron a aparecer dudas incluso entre aliados clave, lo que pone en riesgo la aprobación de una de las iniciativas centrales del Ejecutivo.
Durante su visita a la ciudad balnearia, Milei se mostró cercano a sus seguidores, recorrió espacios públicos y volvió a insistir en que el Gobierno cumplirá con las promesas de campaña. Acompañado por funcionarios y militantes de La Libertad Avanza, el Presidente defendió la necesidad de impulsar cambios estructurales y habló de avanzar con “leyes de países normales”, en referencia a las reformas económicas y laborales que impulsa su gestión. En su agenda también figura la participación en el Derecha Fest, un evento político e ideológico afín al oficialismo.
Mientras el mandatario concentra su actividad pública en Mar del Plata, el frente legislativo se vuelve cada vez más complejo. En el Senado y la Cámara de Diputados, los ministros y operadores políticos del Gobierno trabajan contrarreloj para reunir los votos necesarios que permitan aprobar la reforma laboral. Sin embargo, el respaldo que el oficialismo daba por asegurado comenzó a resquebrajarse.

Aliados clave del Gobierno, especialmente dentro del PRO y otros bloques que venían acompañando las iniciativas de Milei, expresaron reparos sobre el proyecto. Algunos legisladores pidieron más tiempo para analizar la reforma y advirtieron que una iniciativa de este alcance no puede tratarse de manera acelerada. Dirigentes como Cristian Ritondo plantearon la necesidad de revisar artículo por artículo, mientras que otros aliados admitieron que todavía no hay una posición definida.
También el diputado Oscar Zago, cuyo bloque aporta votos clave, reconoció que el apoyo no está garantizado y reclamó un debate más profundo. Estas señales encendieron alarmas en el oficialismo, que ahora enfrenta un escenario incierto y con números ajustados para avanzar en el Congreso.
Desde el Gobierno sostienen que la reforma laboral es fundamental para modernizar el mercado de trabajo, reducir la informalidad y promover el empleo. Del otro lado, sindicatos y sectores de la oposición rechazan el proyecto y advierten sobre una posible pérdida de derechos laborales. En Mar del Plata, referentes gremiales aprovecharon la visita presidencial para expresar su rechazo y no descartan medidas de protesta si la iniciativa avanza.
Con aliados que dudan y un clima político cada vez más tenso, la reforma laboral quedó en una situación delicada. En las próximas semanas, el Congreso será el escenario donde se definirá si el Gobierno logra sostener los apoyos necesarios o si el proyecto deberá ser modificado o postergado, en lo que aparece como una de las pruebas políticas más importantes para la gestión de Javier Milei.