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La minería bate récord de exportaciones, pero cae el empleo en el sector

El sector alcanzó niveles históricos de ventas al exterior impulsado por el oro y el litio, aunque el crecimiento no se tradujo en más puestos de trabajo y vuelve a abrir el debate sobre el modelo económico.

La minería argentina cerró 2025 con un récord histórico de exportaciones que superaron los 6.000 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los sectores que más divisas aportó a la economía nacional. El crecimiento estuvo motorizado principalmente por el oro y el litio, dos productos clave dentro de la estrategia exportadora del gobierno de Javier Milei. Sin embargo, el fuerte aumento de las ventas al exterior no tuvo impacto positivo en el empleo: por el contrario, el sector registró una caída en la cantidad de trabajadores.

De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Economía, las exportaciones mineras alcanzaron los 6.037 millones de dólares, lo que representa un incremento cercano al 30% en comparación con el año anterior. Se trata del valor más alto registrado hasta el momento y consolida a la minería como uno de los pilares del ingreso de divisas del país.

El oro lideró ampliamente las exportaciones, con ventas que superaron los 4.000 millones de dólares, mientras que el litio también marcó un máximo histórico, con envíos cercanos a los 905 millones. Gracias a estos números, la minería explicó cerca del 7% del total de las exportaciones argentinas, una participación inédita dentro de la estructura productiva nacional.

No obstante, detrás del récord exportador aparece una señal de alerta. Según el análisis difundido por El Destape, el empleo en el sector minero mostró una contracción, reflejando una dinámica cada vez más orientada a la extracción de recursos naturales con bajo impacto en la generación de trabajo. El crecimiento de las exportaciones se explica, en gran medida, por la suba de precios internacionales, la ampliación de proyectos ya existentes y la incorporación de nuevas explotaciones de litio, más que por un aumento significativo de la actividad laboral.

Esta situación vuelve a poner en discusión el modelo económico basado en la exportación de materias primas. Si bien la minería se consolida como una fuente clave de dólares en un contexto de escasez de divisas, distintos analistas advierten que se trata de un esquema con poco valor agregado, fuerte dependencia de los commodities y beneficios concentrados en pocas manos.

El avance del sector minero se inscribe dentro de una estrategia más amplia que prioriza actividades primarias como el agro, la energía y la minería. Para el Gobierno, este camino permite fortalecer las reservas y estabilizar la macroeconomía. Para sus críticos, en cambio, profundiza una economía extractiva que no logra traducir el crecimiento exportador en empleo, desarrollo industrial ni mejoras concretas en la calidad de vida.

El récord de exportaciones convive así con una realidad contradictoria: mientras ingresan más dólares, el empleo no crece y el debate sobre el tipo de desarrollo que necesita el país sigue abierto. El desafío será convertir el potencial minero en un motor que genere trabajo, mayor industrialización y un crecimiento más equilibrado y sostenible.

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