martes, febrero 3Tucumán AR

Alertan por el aumento de VIH y sífilis y llaman a reforzar la educación sexual

En Argentina se observa un repunte significativo de las infecciones de transmisión sexual (ITS), con especial atención en el VIH y la sífilis, que han alcanzado niveles que preocupan a especialistas sanitarios, organizaciones y autoridades públicas. Los datos más recientes oficiales y análisis independientes muestran una realidad compleja: por un lado, hay más diagnósticos, pero por el otro persisten brechas importantes en prevención, diagnóstico y percepción de riesgo, especialmente entre jóvenes y grupos vulnerables.

Según el Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud, en 2024 se diagnosticaron 6.692 nuevos casos de VIH en todo el país, una cifra que supera la media de años previos y que indica una tendencia ascendente respecto a la época previa a la pandemia de COVID-19. De ese total, casi la mitad de las personas llega a conocer su diagnóstico cuando la infección ya está en una etapa avanzada, lo que complica tanto el tratamiento individual como la interrupción de la transmisión. En Argentina, se estima que más de 140.000 personas viven con VIH, y alrededor del 13 % de ellas desconoce que tiene la infección; además, aproximadamente el 65 % de quienes conocen su diagnóstico se atienden en el sistema de salud público y reciben tratamiento antirretroviral.

El 13% de las personas con VIH desconoce su diagnóstico en Argentina

Los diagnósticos de VIH no son homogéneos entre los distintos grupos de edad y géneros. Datos recientes señalan que hay un aumento de diagnósticos entre mujeres mayores de 45 años y en varones jóvenes entre 15 y 24 años, lo que refleja un cambio en la dinámica epidemiológica que obliga a replantear las estrategias de prevención y comunicación.

La sífilis, una infección bacteriana totalmente prevenible y curable con tratamiento antibiótico si se detecta a tiempo, está creciendo con aún mayor intensidad. En 2025 se notificaron más de 55.000 casos acumulados en Argentina, un número que representa un aumento de alrededor del 64 % al 71 % respecto a la mediana de casos entre 2020 y 2024, alcanzando niveles récord en la última década. Este fenómeno no se limita a un solo grupo, aunque afecta de forma desproporcionada a personas de entre 15 y 39 años y presenta un impacto notable en mujeres embarazadas, entre quienes también aumentaron los diagnósticos.

Especialistas destacan que la sífilis ha crecido de forma sostenida en los últimos años y representa un problema de salud pública que puede tener consecuencias graves si no se trata temprano, incluyendo complicaciones neurológicas, cardíacas o, en embarazadas, transmisión al bebé, que puede causar graves secuelas o incluso la muerte perinatal.

Este aumento simultáneo de VIH y sífilis se relaciona con múltiples factores que van más allá del sistema de salud: la reducción en la distribución de preservativos en centros de salud y espacios educativos, la disminución de pruebas diagnósticas disponibles, la insuficiente promoción de campañas de prevención, y una baja percepción de riesgo entre sectores de la población, sobre todo jóvenes, contribuyen a estas tendencias preocupantes.

La coinfección de VIH y sífilis, es decir, personas que viven con ambas infecciones, también merece atención. En estudios realizados en hospitales de Buenos Aires se observó que una proporción importante de pacientes con VIH también presentan sífilis, lo que subraya la necesidad de estrategias integradas de prevención y tratamiento que consideren múltiples ITS de manera conjunta.

Frente a este escenario, la prevención sigue siendo la base para frenar la propagación de estas infecciones. Las estrategias que especialistas y organizaciones de salud recomiendan incluyen:

  • Promover el uso constante y correcto del preservativo en todas las relaciones sexuales, ya que es una barrera eficaz para reducir la transmisión de VIH, sífilis y otras ITS.
  • Ampliar el acceso a pruebas diagnósticas rápidas y gratuitas, tanto para VIH como para sífilis y otras ITS, en centros de salud, campañas comunitarias y espacios educativos.
  • Fomentar campañas educativas sostenidas que transmitan información clara y accesible sobre cómo se transmiten las ITS, cómo protegerse y por qué es importante realizarse tests periódicos.
  • Incorporar y reforzar programas de profilaxis preexposición (PrEP) para personas con mayor riesgo de exposición al VIH, así como facilitar el acceso a tratamientos preventivos adecuados.
  • Reducir el estigma asociado a las ITS y el VIH, porque las barreras culturales y sociales dificultan que las personas busquen información, se realicen pruebas o accedan a tratamiento sin miedo o vergüenza.
  • Especializar la atención para grupos más afectados, como jóvenes, personas trans, hombres que tienen sexo con otros hombres, trabajadores sexuales y mujeres embarazadas, garantizando servicios de salud inclusivos y accesibles.

La situación actual de las ITS en Argentina no es irreversible. Con un enfoque integral que combine educación, acceso a herramientas de prevención, diagnóstico temprano y tratamiento oportuno, es posible revertir las tendencias de crecimiento y mejorar la salud sexual de la población. La clave está en entender que estas infecciones son prevenibles y tratables, y que la información clara y el acceso a recursos de salud deben estar al alcance de todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *