
Funcionarios del FMI se reúnen con autoridades argentinas para analizar incumplimientos y definir si habilitan un nuevo giro de fondos.
La misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó a Buenos Aires esta semana en un momento clave para las negociaciones con el Gobierno argentino. Los técnicos del organismo, encabezados por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, aterrizaron en el país tras el pago de intereses por 832 millones de dólares al Fondo y comenzaron a revisar el cumplimiento de las metas económicas pactadas en el acuerdo firmado en 2025. Esta revisión es crucial para que se libere un nuevo desembolso de alrededor de 1.000 millones de dólares que Argentina espera pueda ayudar a cumplir con sus compromisos financieros.
El equipo técnico del FMI evaluará especialmente el segundo semestre del año pasado, un período en el que varias variables quedaron fuera de lo pactado. Entre los llamados “incumplimientos” figuran la falta de acumulación de reservas internacionales acordada con el organismo, la emisión de dinero por parte del Banco Central para financiar al Tesoro, y la postergación indefinida de la implementación de un nuevo índice de precios que debía reflejar la verdadera inflación. Estas cuestiones, según el propio Fondo, muestran desviaciones importantes respecto a lo pactado.
La llegada de la misión ocurre en medio de un contexto tenso para el Gobierno, justo después de un escándalo en torno a la modificación del índice de inflación elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la salida de su titular. Este episodio generó cuestionamientos sobre la transparencia de las estadísticas oficiales, tema en el cual el FMI mantiene especial atención aunque no se haya pronunciado públicamente sobre el tema todavía.
Desde el Poder Ejecutivo, no obstante, insisten en que hay avances en el diálogo con el organismo y sostienen que las conversaciones previas con el staff técnico han sido frecuentes incluso antes de la llegada de la misión. El Gobierno confía en que, a pesar de los incumplimientos, el Fondo terminará aprobando la revisión y liberando los fondos comprometidos. Para ello, Argentina buscará que el FMI acepte un “waiver” o dispensa por los objetivos no alcanzados, con el compromiso de corregirlos antes de la próxima evaluación.
Las reuniones de la misión con funcionarios del Banco Central, del Ministerio de Economía y con actores del sector privado y sindical forman parte de la rutina de este tipo de visitas. El informe final que el staff técnico eleve al directorio del FMI será clave para que el organismo decida si aprueba un nuevo desembolso en el marco del acuerdo económico vigente.
En definitiva, la presencia de la misión del FMI en Argentina marca un momento decisivo para el futuro inmediato de las cuentas públicas y la economía del país. Lo que se decida en los próximos días influirá tanto en las finanzas oficiales como en la percepción de los mercados internacionales sobre la capacidad del Gobierno para cumplir con sus compromisos externos.