
Un nuevo tratado entre Argentina y Estados Unidos promete eliminar o reducir aranceles para miles de productos argentinos, con impacto en el empleo y las exportaciones.
El Gobierno de Argentina anunció un acuerdo comercial e inversión con Estados Unidos que, según funcionarios oficiales, colocaría al país como el que menos aranceles pagará para exportar a ese gigante mercado. La administración destaca que este pacto abre una oportunidad histórica para las ventas argentinas al exterior y podría sumar más de 1.000 millones de dólares extra en exportaciones durante 2026.
La clave del anuncio es la eliminación de aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos que ingresen a Estados Unidos. Además, el Gobierno norteamericano fijó como tope mínimo de aranceles para el resto del nomenclador un porcentaje mucho menor al que aplica a otros países, lo que, según Casa Rosada, dejaría a Argentina en una posición ventajosa frente a competidores regionales como Brasil, con aranceles de entre 40% y 50%.
El acuerdo se selló en Washington y, aunque todavía debe ser aprobado por el Congreso argentino, ya genera expectativas de crecimiento para sectores como el farmacéutico, autopartista, metalmecánico y forestal. El Gobierno sostiene que más exportaciones también pueden traducirse en empleos de mejor calidad y salarios más altos en empresas con perfil exportador.

Uno de los puntos más celebrados por el oficialismo es la ampliación sin precedentes del acceso de la carne bovina argentina al mercado estadounidense. La cuota preferencial pasó de 20.000 toneladas a 100.000 toneladas en 2026, lo que podría significar un ingreso adicional de cerca de 800 millones de dólares para el sector agropecuario.
Más allá de los beneficios arancelarios, el pacto incluye instancias de financiamiento de inversiones en sectores estratégicos coordinadas por entidades como el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (EXIM Bank) y la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (DFC). El Gobierno argentino destacó que, hasta ahora, el país no era elegible para esos mecanismos, y que esta apertura podría potenciar proyectos en áreas como infraestructura y tecnología.
Sin embargo, también hay desafíos por delante. El Ejecutivo remarca que el efecto pleno del acuerdo no será inmediato: algunos beneficios, como la eliminación de la tasa estadística y ajustes regulatorios, demandarán tiempo y cambios normativos para su implementación completa.

Desde la Casa Rosada destacan que, además del impacto comercial, el acuerdo fortalece la inserción de Argentina en cadenas globales, atrae inversiones y mejora las condiciones para que productos nacionales compitan en el exterior. Washington, por su parte, logra asegurar una mayor presencia estadounidense en sectores claves de la economía argentina, lo que también forma parte de sus intereses geoeconómicos.
En síntesis, el Gobierno presenta este tratado como un paso histórico para el comercio bilateral, con aranceles reducidos, mayores cuotas para productos como la carne y oportunidades de inversión que, de concretarse, podrían dar un impulso a la economía argentina en un contexto global complejo.