
El presidente hondureño viajó a Estados Unidos para encontrarse con Donald Trump y abrir un nuevo capítulo en la relación entre ambos países, con foco en comercio, migración y seguridad.
Donald Trump recibió este sábado en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, al presidente de Honduras Nasry “Tito” Asfura en un encuentro que Honduras presenta como un nuevo impulso a su relación con Estados Unidos. La cita, confirmada por las autoridades hondureñas, no está prevista como una visita de Estado formal, sino como un diálogo directo entre los dos mandatarios para abordar temas clave de la agenda bilateral.
Asfura viajó acompañado por la canciller hondureña Mireya Agüero y llegó con una agenda centrada en comercio, migración, seguridad y atracción de inversiones. Según fuentes oficiales, el mandatario busca consolidar a Honduras como un “socio referente” para Washington, un papel que Tegucigalpa considera estratégico en un momento de presiones económicas y desafíos regionales.
El encuentro, realizado en la residencia privada del presidente estadounidense, refleja la sintonía política entre ambos líderes. Honduras ha colocado como prioridad atraer inversión extranjera, proteger sus exportaciones y trabajar con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, un problema que afecta a la región y que las autoridades hondureñas vinculan con desafíos estructurales de seguridad.

Tito Asfura y Marco Rubio, secretario de Estado, durante un encuentro oficial en Washington, (Estados Unidos)
El Gobierno de Tegucigalpa también espera que este acercamiento permita avanzar en cuestiones comerciales clave, como la negociación de aranceles que afectan a productos hondureños exportados a Estados Unidos. Representantes oficiales han señalado que estos gravámenes impactan la competitividad del país centroamericano y esperan que el diálogo con Trump ayude a mitigar esos efectos.
Aunque no se espera la firma de acuerdos concretos en esta reunión, la simple realización del encuentro en Mar-a-Lago —una locación donde no todos los días se reciben mandatarios latinoamericanos— es interpretada por analistas como un gesto político que podría traducirse en pasos más firmes dentro de la cooperación bilateral en los próximos meses.
Para Honduras, esta cita internacional llega apenas días después de que Asfura asumiera la presidencia el 27 de enero de este año, tras una elección que contó con fuerte atención de Estados Unidos. El gobierno hondureño ha insistido en que su relación con Washington es esencial para su desarrollo y estabilidad, y que el diálogo con Trump busca avanzar más allá de las formalidades habituales en encuentros diplomáticos.