
El Gobierno nacional analiza una jugada política para tratar de apurar la aprobación de la polémica reforma laboral antes de que comience el ciclo normal de sesiones del Congreso el 1º de marzo. Ante las dificultades internas y la cercanía de feriados por carnaval, el oficialismo estaría evaluando atrasar un día el cierre de las sesiones extraordinarias, que actualmente están previstas hasta el 27 de febrero.
La idea que circula en la mesa política del Gobierno es que el plazo se extienda hasta el 28 de febrero, con el objetivo de ganar más tiempo para que la iniciativa que impulsa el Ejecutivo —y que ya generó tensiones con sindicatos y sectores gremiales— tenga el dictamen y el respaldo suficiente tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado antes de que termine el período extraordinario.
Oficialistas consultados por este medio admitieron que la posibilidad está sobre la mesa y que dependerá del avance del proyecto en el Senado. Según estas fuentes, el atraso de un día podría facilitar la coordinación de tiempos entre ambas cámaras y esquivar el choque con los feriados de carnaval, que obligan al cierre del Congreso el lunes 16 y martes 17 de febrero.

El problema principal para el oficialismo es emitir dictámenes antes del 18 de febrero. Las reglas internas del Congreso establecen que no se pueden sacar dictámenes diez días antes de que finalicen las sesiones, lo que complica los tiempos si se mantiene el calendario actual. En ese contexto, varios dirigentes de La Libertad Avanza habrían reconocido que lograr un dictamen a tiempo es difícil, y por eso la idea de estirar un día más la convocatoria cobra fuerza.
Desde el Gobierno aseguran que cuentan con el respaldo necesario para que la reforma sea sancionada, aunque todavía restan pasos clave en el debate técnico y político. La modificación al cronograma de extraordinarias, de concretarse, se formalizaría mediante un decreto que reformule el período de sesiones.
Esta iniciativa figura dentro de una agenda legislativa cargada, que además incluye otros proyectos impulsados por el Ejecutivo, como cambios en el régimen penal juvenil y otros temas prioritarios para la Casa Rosada. La decisión de ampliar las sesiones, aunque sea por un día, es señal de la presión que enfrenta el oficialismo por cerrar el debate de la reforma laboral antes de marzo.
En la oposición y en sectores sindicales la discusión viene acompañada de críticas y advertencias, ya que la reforma laboral es una de las medidas más controvertidas de la gestión, con fuertes rechazos de sindicatos y trabajadores que consideran que podría precarizar las condiciones laborales.