
Kicillof deja atrás la interna con los Kirchner y empieza a moverse hacia 2027El gobernado bonaerense cerró la disputa con La Cámpora por el control del PJ y ahora busca construir una alternativa nacional que enfrente a Milei en las próximas elecciones.
Axel Kicillof decidió poner fin a los capítulos más turbulentos de la interna dentro del peronismo bonaerense y dar un giro hacia la construcción de un espacio político con proyección nacional y opositora. Después de semanas de negociaciones y tensiones principalmente con La Cámpora y sectores ligados a los Kirchner, el gobernador de la provincia de Buenos Aires logró un acuerdo que le permite asumir el control del Partido Justicialista provincial junto a su compañera de fórmula Verónica Magario.
En su entorno aseguran que Kicillof entiende que la pelea interna ya era un obstáculo para avanzar hacia el desafío principal: enfrentar al Gobierno libertario de Javier Milei en las elecciones de 2027. Ese fue, según sus palabras a dirigentes cercanos, el motor detrás de su decisión: “no hice todo esto para ganarle a La Cámpora, lo hice para articular mejor una propuesta contra Milei”.
La jugada política más visible de esta nueva etapa fue aceptar reemplazar a Máximo Kirchner en la presidencia del PJ bonaerense, un gesto que marca la voluntad de pacificar tensiones internas y abrir una etapa de expansión territorial y discursiva. En el acuerdo, Máximo quedó a cargo del congreso partidario, pero cede el principal liderazgo dentro de la estructura partidaria provincial.
Para sectores afines a Kicillof, este paso también representa un fortalecimiento orgánico. El gobernador ya venía consolidando espacio político en la provincia: obtuvo mayor representación en el cierre de listas, ratificó apoyos entre gobernadores de Unión por la Patria, sindicalistas y dirigentes del recientemente fundado Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio que él mismo lanzó como una nueva corriente dentro del peronismo.

Axel Kicillof reempLazará a Máximo Kirchner en la presidencia del PJ Bonarense
Del otro lado, en algunos sectores del cristinismo se percibe que el tiempo de mayor influencia se vio reducido, tanto por la situación judicial de Cristina Kirchner como por la necesidad de enfocarse en un proyecto común para ganar las elecciones, más allá de viejas disputas internas. Esto ha permitido que la tensión baje y se centre en trabajar con una mirada puesta en la contienda nacional.
Ahora, en la hoja de ruta del gobernador aparece consolidar un armado federal opositor, escalando su discurso más allá de Buenos Aires, pero sin perder de vista la compleja coexistencia con otras figuras del peronismo que también buscan tener protagonismo hacia 2027. La intención es sumar dirigentes territoriales, reforzar presencia en distintas provincias y construir un relato político que conecte con sectores amplios del electorado cansado de las peleas internas y de la gestión del Gobierno nacional.
El resultado de esta nueva etapa política del kicillofismo será clave para las definiciones que se vienen: la fecha límite para inscribir propuestas internas en el peronismo bonaerense vence pronto y el desafío de dar pelea a nivel nacional contra el oficialismo ya está en marcha.