
En un acto oficial en la Jefatura de Policía, Juan Pablo Quinteros recibió en su propio cuerpo la descarga del guante G.L.O.V.E. CD3, una herramienta de “letalidad reducida” que la provincia estudia incorporar.
Un acto oficial de la policía de Córdoba se transformó este lunes en un momento que rápidamente se volvió viral en redes sociales. En la Jefatura de Policía de la provincia, durante la presentación de nuevo equipamiento para el personal, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, decidió probar en vivo uno de los dispositivos: un guante eléctrico de bajo voltaje que la fuerza local estudia incorporar para reducir a personas en situaciones especiales.
El guante, identificado como G.L.O.V.E. CD3, está pensado para generar una descarga eléctrica que provoca una parálisis muscular momentánea, sin causar efectos permanentes, según explicaron los especialistas presentes.
Frente a las cámaras y acompañado por autoridades policiales, Quinteros se ofreció para realizar la prueba él mismo. “Me parece que no hay nada mejor que lo pruebe quien tiene que decidir la compra. Como no tengo aquí al gobernador, lo voy a probar yo”, dijo antes de activar el dispositivo.
El resultado fue inmediato: al recibir la descarga en su brazo, el ministro perdió el equilibrio y terminó arrodillado en el suelo, asistido por efectivos que lo rodeaban para evitar que cayera de lleno. Las imágenes de su reacción se replicaron en redes y medios del país.
Quinteros describió después la sensación de la descarga como “como si te metieran 10.000 magiclicks al mismo tiempo”, y reconoció tener molestias en el brazo tras la prueba. A pesar de ello, afirmó que la experiencia le permitió comprobar la eficacia del dispositivo, que está diseñado para no causar daño permanente.
Además del guante eléctrico, durante el acto se mostraron otras herramientas que se incorporan para el trabajo diario de la policía, como cascos de protección balística, escudos, gas pimienta y diferentes tipos de munición. El gobierno provincial ha enfatizado que estas tecnologías forman parte de un enfoque de “armamento de letalidad reducida” con la intención de ofrecer alternativas al uso de fuerza letal en operativos.
Este episodio ocurre en medio de un debate más amplio sobre el empleo de nuevas tecnologías por parte de las fuerzas de seguridad y su impacto en la relación con la ciudadanía, especialmente en contextos de control de orden público y detenciones.