miércoles, febrero 11Tucumán AR

Volvió a caer el empleo privado formal en Argentina: se perdieron miles de puestos de trabajo

El empleo privado formal en Argentina volvió a mostrar señales de debilidad al cierre de 2025: según el último informe de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, el sector perdió 13.100 puestos de trabajo en noviembre, lo que representó un descenso del 0,2% respecto al mes anterior y ubicó el total de asalariados privados registrados en aproximadamente 6,19 millones de personas. Esta cifra es la más baja desde junio de 2022 y sitúa al empleo formal privado casi 3% por debajo de los niveles de noviembre de 2024.

La tendencia negativa no es nueva: desde junio hasta noviembre de 2025 se perdieron 86.000 empleos privados formales, y el descenso interanual acumulado supera los 78.000 puestos en ese segmento.

La retracción laboral se dio en la mayor parte de las ramas productivas. Industrias manufactureras, comercio y reparaciones, así como la explotación de minas y canteras, figuran entre los sectores con mayores bajas en empleo respecto al mes anterior.

A nivel provincial, 19 de las 24 jurisdicciones también mostraron contracciones mensuales. Provincias como Formosa, Tierra del Fuego y Corrientes registraron caídas más pronunciadas, aunque algunas como Neuquén, Jujuy, Entre Ríos y Tucumán mostraron leves aumentos de empleo formal en el mismo período.

La pérdida de más de 240.000 empleos registrados desde noviembre de 2023 refleja el derrumbe del empleo formal en Argentina

El retroceso del empleo formal se enmarca en una tendencia más profunda del mercado laboral argentino. Aunque datos de diferentes informes oficiales muestran variaciones en la metodología, existe consenso en que el empleo asalariado formal viene estancado o en descenso desde hace meses. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA señaló que el empleo privado cayó significativamente durante 2025, con reducciones que duplican las del empleo público en varios trimestres.

Además, registros alternativos del mercado laboral muestran que la informalidad sigue siendo elevada: según datos del INDEC y SIPA, la tasa de asalariados informales —personas que trabajan sin registro formal— alcanzó 37,7% del total, situando a Argentina entre los países con mayor proporción de trabajo informal en la región.

Desde fines de 2023, cuando comenzó la actual gestión de gobierno, diversas estimaciones externas alertan sobre una contracción acumulada del empleo formal que podría superar los 200.000 puestos perdidos en todos los segmentos (privado, público y doméstico), con niveles de cierre de empresas y retracción económica que reflejan dificultades estructurales en la generación de trabajo registrado.

Pese a la caída en la cantidad de puestos de trabajo formales, los datos oficiales indican que los salarios nominales crecieron en términos interanuales en noviembre, aunque esa mejora no necesariamente compensa la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación y la menor cantidad de empleos registrados.

Además, aunque el empleo asalariado registrado se debilita, otras formas de ocupación como el monotributo y el trabajo independiente han aumentado, lo que sugiere una precarización de las condiciones laborales donde más personas trabajan por cuenta propia o bajo modalidades con menores derechos y protección social.

El escenario actual del empleo se da en medio de un proceso de reformas laborales impulsadas por el gobierno nacional, que buscan “modernizar” las regulaciones laborales con el objetivo declarado de fomentar la inversión y la formalización del empleo. Estas propuestas han generado controversias con los principales sindicatos del país, que advierten sobre posibles impactos negativos en derechos laborales y calidad del empleo.

Organizaciones empresariales, por su parte, reconocen la necesidad de ajustes estructurales, pero también alertan que los cambios abruptos en el marco regulatorio y la apertura económica pueden profundizar la retracción del empleo en sectores productivos sensibles.

El empleo en el sector de la construcción fue uno de los más afectados durante la actual gestión EFE/EPA/Jim Lo Scalzo

Para millones de argentinos, la caída del empleo formal se traduce en mayor inseguridad laboral, menos acceso a beneficios como aportes jubilatorios, obra social y estabilidad, y una mayor presión sobre la informalidad y el subempleo. Esto, a su vez, impacta en el consumo interno y la economía de los hogares, especialmente en un contexto de inflación persistente y costos de vida elevados.

Conclusión: Los datos actuales muestran que el empleo privado formal en Argentina atraviesa un momento complejo, con pérdida sostenida de puestos, aumento de la informalidad y desafíos estructurales que exceden el ciclo económico inmediato. En este contexto, la política pública, la negociación social y las medidas de apoyo a sectores productivos serán claves para definir si el mercado laboral logra estabilizarse o si la tendencia de caída se profundiza en 2026.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *