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Rusia amenazó con responder militarmente si Occidente refuerza su presencia en Groenlandia

Rusia lanzó este miércoles una advertencia que pone aún más tensión sobre una de las regiones más estratégicas del planeta: el Ártico. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo ante el Parlamento que Moscú está dispuesto a tomar “contramedidas apropiadas”, incluidas acciones de carácter militar o técnico, si Occidente impulsa una mayor presencia armada en Groenlandia.

Groenlandia, la isla más grande del mundo, es un territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca. Su importancia geopolítica creció en los últimos meses por el interés de Estados Unidos y otros países occidentales en reforzar su presencia militar en la región ártica, cuya posición brinda acceso estratégico entre los océanos Atlántico y Ártico, rutas militares clave y enormes recursos naturales que se vuelven más accesibles con el calentamiento global.

El cruce de declaraciones se da en medio de un escenario de alta tensión. El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos estuvo marcado por su insistencia en que Washington debería tener mayor influencia sobre Groenlandia, incluso sugiriendo en ocasiones la posibilidad de usar la fuerza si fuera necesario para impedir que Rusia o China se aprovechen de la isla.

La respuesta del Kremlin fue dura. Lavrov aseguró que si la isla se “militariza” y se instalan capacidades que puedan dirigir amenazas contra Rusia, el país reaccionará de forma proporcional. En su discurso también señaló que la disputa sobre Groenlandia “debería ser resuelta por Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia por sí mismos”, y insistió en que el Ártico debe seguir siendo una zona de “paz y cooperación”.

Donald Trump presionó a Dinamarca para lograr el control estadounidense sobre Groenlandia, calificando la isla como enclave estratégico vital.

Los comentarios rusos coinciden con movimientos concretos por parte de la OTAN y países europeos aliados. Tras las tensiones, la alianza atlántica lanzó la llamada misión Centinela del Ártico, un despliegue coordinado para reforzar vigilancia y presencia militar en Groenlandia, con ejercicios y contingentes de varios países en la región.

El origen de este foco de tensión va más allá de las declaraciones de este miércoles. En los últimos meses, países como Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia y Noruega enviaron pequeños grupos de tropas y realizaron maniobras en Groenlandia para subrayar su compromiso con la seguridad del Ártico ante la creciente actividad de potencias como Rusia y China.

Desde Moscú ven con recelo ese incremento en el despliegue occidental y aseguran que podría poner en riesgo el equilibrio estratégico, especialmente para su flota del norte y sus operaciones nucleares en el extremo norte de Rusia.

El acuerdo alcanzado en Davos descarta el uso de la fuerza y prevé bases soberanas controladas por EE.UU. manteniendo titularidad danesa (AP/ARCHIVO)

Por su parte, las autoridades groenlandesas han reiterado que su soberanía es una “línea roja” que no está en discusión, y exigen que cualquier acuerdo futuro debe contar con el respaldo de su propia población.

Así, la disputa por el control y la presencia militar en Groenlandia se transformó en otro epicentro de la competencia global entre potencias, con la posibilidad latente de que una nueva zona de confrontación se abra en el Ártico si no se logra un entendimiento diplomático entre todas las partes involucradas.

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