
El ministro de Economía, Luis Caputo, recibió este viernes en el Ministerio de Economía al presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, en un encuentro que se da en un contexto económico desafiante y tras tensiones entre el Gobierno y referentes del sector industrial.
La reunión fue convocada luego de semanas de críticas cruzadas entre el oficialismo y empresarios, entre ellas las diferencias públicas con líderes de grandes grupos como Techint por temas vinculados a licitaciones y a la dinámica productiva.
Los industriales llevaron a la mesa de diálogo una agenda centrada en medidas para enfrentar la caída de la actividad productiva, la baja utilización de la capacidad instalada y el estancamiento del consumo interno. Según datos oficiales, en diciembre de 2025 la industria funcionó con menos de la mitad de su capacidad, con sectores como el automotriz y el textil con cifras especialmente bajas.
En este contexto, la UIA reclamó más crédito productivo a tasas competitivas, alivio fiscal y políticas que ayuden a recomponer la demanda interna, un punto que consideran esencial para reactivar la producción y el empleo. También expresaron la necesidad de condiciones más predecibles para las pequeñas y medianas empresas, que forman la base del tejido productivo argentino.
La reunión ocurre además en medio de la presencia en Buenos Aires de una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), y en un escenario donde la apertura de importaciones y la caída de ventas internas alimentan la preocupación empresarial.

El uso de la capacidad instalada en la industria se ubicó en 53,8% en diciembre de 2025. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Tanto desde la UIA como desde el Ministerio de Economía buscan que el diálogo contribuya a una respuesta conjunta frente a los indicadores negativos del sector fabril, pero también se busca aliviar tensiones tras las discrepancias surgidas en las últimas semanas entre el Gobierno y partes del empresariado.
La industria argentina viene registrando dificultades continuas que se reflejan en indicadores como el nivel de producción, el empleo y los niveles de utilización de plantas fabriles. Por eso, los industriales plantean que sin medidas concretas que impulsen el consumo, faciliten el crédito y alivien cargas impositivas, la situación seguirá complicada, especialmente para sectores tradicionalmente intensivos en empleo.
El Gobierno, por su parte, encara este diálogo en un momento en que busca equilibrar su programa económico con las preocupaciones sectoriales, intentando combinar políticas macroeconómicas con respuestas puntuales para el sector productivo.