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Destanee Aiava explota contra el tenis: se retira a los 25 años y denuncia racismo, misoginia y homofobia

La australiana Destanee Aiava, de apenas 25 años y una carrera que la llevó a ser la primera jugadora nacida en los 2000 en disputar un Grand Slam, sorprendió al mundo del tenis con un anuncio de retiro cargado de denuncias que ya dan que hablar en todo el deporte.

En una carta difundida en sus redes sociales, Aiava confirmó que 2026 será su último año en el circuito profesional y no se limitó a despedirse: decidió contar lo que, según ella, fue una experiencia dolorosa y desgastante durante casi toda su vida ligada al tenis.

La jugadora comparó su relación con el deporte con la de un “novio tóxico” y dijo que aún cuando el tenis le dio viajes, amistades y oportunidades, también le costó su salud, su autoestima y su bienestar emocional. Aiava contó que enfrentó ataques constantes, comentarios dañinos en redes sociales y hasta amenazas de muerte de apostadores, y que esas experiencias la hicieron sentir “menos que” dentro de una comunidad que, según ella, no la protegió ni la apoyó.

Pero lo que más impacto generó fueron sus palabras sobre la cultura interna del tenis profesional. La tenista denunció abiertamente que el deporte está atravesado por actitudes racistas, misóginas y homofóbicas que salen a la luz cuando se mira más allá de los vestidos blancos y la etiqueta elegante de los torneos. Para Aiava, esa cultura no solo afecta a quienes compiten, sino que excluye y perjudica a quienes no encajan en un determinado molde tradicional.

La joven tenista remarcó el impacto del deporte en su salud y autoestima (REUTERS/Francis Mascarenhas)

Aiava tiene raíces samoanas y fue una figura importante en el circuito juvenil, con logros que incluyeron alcanzar el puesto 147 del ranking mundial y ganar múltiples títulos en torneos ITF. A pesar de esto, ella misma confesó que en muchos momentos no se sintió preparada ni apoyada, y que el precio personal que pagó por intentar triunfar en el deporte fue demasiado alto.

La bomba de su declaración no solo plantea la salida prematura de una atleta talentosa, sino que abre un debate más profundo sobre cómo se vive y se siente el tenis desde adentro, sobre todo para personas de minorías culturales o que no encajan en la tradicional imagen del deporte. Hasta ahora, ni la WTA ni las organizaciones tenísticas internacionales emitieron respuestas oficiales ante las duras acusaciones de la jugadora.

Con esta decisión y su mensaje, Aiava no solo cierra un ciclo en su vida profesional, sino que también pone sobre la mesa temas que muchas veces quedan invisibilizados: el impacto emocional del deporte de alto rendimiento, las formas de discriminación que pueden existir más allá de la cancha y la necesidad de repensar entornos que se promocionan como respetuosos pero que, según ella, no siempre lo son.

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