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Imágenes satelitales muestran cómo Irán fortifica sus complejos estratégicos en medio de la presión global

En los últimos días se han difundido imágenes satelitales que muestran cambios significativos en las instalaciones nucleares más sensibles de Irán y en algunas de sus bases de misiles, en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos e Israel y con negociaciones estancadas sobre su programa atómico.

Estas fotografías tomadas desde el espacio y analizadas por expertos en seguridad internacional revelan que en lugares como el complejo militar de Parchin, un sitio históricamente vigilado por su relación con posibles investigaciones atómicas, se construyó rápidamente una nueva estructura que ha sido cubierta con una capa de concreto y tierra para hacerlo menos visible desde el aire y aparentemente más resistente ante posibles ataques. El objetivo de este tipo de trabajos, según los analistas, es proteger instalaciones estratégicas ante la amenaza de futuros bombardeos o incursiones militares.

En el centro del país, en el complejo nuclear de Isfahan, las imágenes recientes muestran que las entradas a los túneles subterráneos han sido completamente selladas con suelo. Los expertos señalan que esta medida complica el acceso, tanto para misiones militares como para operaciones de inteligencia, y busca preservar partes del programa nuclear que podrían contener material altamente sensible.

Similares trabajos de refuerzo y reparación se han observado en otras instalaciones estratégicas como en Natanz, otro centro clave en el programa de enriquecimiento de uranio, donde se han intensificado las obras para consolidar y proteger los accesos a las estructuras subterráneas.

Además de las instalaciones nucleares, las imágenes satelitales indican que bases de misiles en el sur de Irán, cerca de Shiraz, y al norte de Qom han estado siendo reparadas después de los daños sufridos en los enfrentamientos del año pasado. Mientras que algunos de estos complejos aún no han recuperado plenamente su capacidad operativa anterior, los trabajos muestran una clara intención de restaurar y fortalecer la infraestructura militar convencional del país.

Reconstrucción y fortificación en Parchin: la secuencia de fotografías revela los daños tras los bombardeos de 2024, la instalación de nuevas estructuras y la eventual cobertura con hormigón del sitio (REUTERS)

Estas acciones ocurren en medio de un ambiente diplomático complejo. Las negociaciones entre Teherán y las potencias occidentales sobre el futuro del programa nuclear iraní llevan meses sin avances importantes, mientras Estados Unidos ha intensificado su presencia militar en la región y ha advertido que podría emprender acciones más duras si Irán continúa con lo que percibe como un avance hacia la capacidad de producir armas atómicas. Irán por su parte ha negado repetidamente cualquier intención de fabricar armamento nuclear, afirmando que sus actividades en centros como Isfahan y Natanz tienen fines pacíficos o defensivos.

La cobertura de entradas a túneles, el enterramiento de accesos críticos y la construcción de cápsulas de concreto no solo reflejan un esfuerzo por hacer que estas instalaciones sean menos vulnerables a ataques aéreos o de fuerzas especiales, sino que también muestran una estrategia deliberada para complicar la supervisión internacional. El uso de tierra y camuflaje limita la visibilidad desde satélites y drones, dificultando la evaluación independiente de lo que sucede en el interior de esos recintos.

Refuerzo de túneles en Natanz: imagen satelital del 10 de febrero de 2026 muestra trabajos para fortificar y asegurar las dos entradas de túneles en un complejo iraní (REUTERS)

Analistas de defensa coinciden en que estas maniobras forman parte de una lógica de preparación ante un posible empeoramiento de la situación política y militar en Medio Oriente, mientras que otros advierten que el ritmo y la naturaleza de las reformas podrían influir en las decisiones de potencias como Estados Unidos e Israel sobre si retomar opciones diplomáticas o considerar opciones más agresivas.

A medida que se difunden más imágenes y se profundiza el análisis satelital, el mundo mira con atención cómo evoluciona la postura iraní, en un momento en que la seguridad regional y la proliferación nuclear siguen siendo temas centrales de la agenda internacional.

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