
Washington D. C. fue hoy escenario de un nuevo paso de Argentina en la arena internacional cuando el presidente Javier Milei participó de la sesión inaugural de la Junta de la Paz, un foro multilateral impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de coordinar esfuerzos de posguerra y reconstrucción en la Franja de Gaza tras años de conflicto.
En un discurso breve pero cargado de definiciones, Milei aseguró que Argentina está lista para contribuir al Consejo de la Paz y puso a disposición la colaboración de los Cascos Blancos, un organismo civil encargado de asistencia humanitaria, respuestas ante emergencias y proyectos de rehabilitación en zonas de crisis.
El mandatario explicó que la participación argentina se basa en la convicción de que la paz “requiere decisión política y una arquitectura institucional capaz de sostener soluciones reales en el tiempo”, y subrayó que el país hace este ofrecimiento porque “la trayectoria en operaciones de paz es un capital probado que ponemos al servicio de la fuerza de estabilización”.
Los Cascos Blancos, dependientes de la Cancillería argentina, suman décadas de experiencia en misiones de asistencia internacional, operando en situaciones de desastre y conflicto alrededor del mundo. Milei destacó ese recorrido como un activo que puede contribuir a los esfuerzos globales para atender las necesidades de la población en Gaza, donde la reconstrucción de infraestructura, servicios básicos y apoyo humanitario sigue siendo urgente tras años de enfrentamientos.

Javier Milei junto al primer ministro de Hungría, Viktor Orban, durante la primera sesión del Board of Peace, (Washington, Estados Unidos)
La iniciativa de la Junta de la Paz, que sesionó por primera vez este jueves en el Instituto de Paz Donald J. Trump en Washington, reúne a representantes de más de 40 países con la intención de diseñar una hoja de ruta para la recuperación de Gaza. En el mismo foro, Trump anunció compromisos financieros de varios aliados para apoyar la reconstrucción y el alivio humanitario.
Además de ofrecer los Cascos Blancos, Milei aprovechó la ocasión para ratificar el respaldo de Argentina a la iniciativa, enmarcando la política exterior de su gobierno en la defensa de “derechos innegociables” como la vida, la libertad y la igualdad ante la ley, y planteó que esos principios son la base para construir una paz sostenible.
La propuesta generó atención internacional, ya que Argentina se presenta así como uno de los países de la región que se involucra directamente en este nuevo esquema de cooperación global liderado desde Washington. Aunque aún faltan detalles sobre cómo y cuándo podrían desplegarse los Cascos Blancos en Gaza o en apoyo a la fuerza internacional de estabilización prevista, la oferta simboliza una presencia más activa de Argentina en mecanismos multilaterales de paz tras el conflicto en Medio Oriente.