
Este jueves 19 de febrero, en San Miguel de Tucumán, una multitud de trabajadores, gremios y organizaciones sociales salió a las calles para decirle no a la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional y que este mismo día se debatía en la Cámara de Diputados de la Nación. La protesta se desarrolló en el marco de un paro general de 24 horas convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) y otras centrales sindicales de todo el país, que coincidieron en rechazar el proyecto por considerarlo un retroceso en los derechos laborales básicos.
Desde temprano por la mañana, columnas de manifestantes con banderas, bombos y pancartas se concentraron en diferentes puntos del microcentro tucumano, con una presencia destacada en Plaza Independencia y el puente Lucas Córdoba, donde se realizaron cortes intermitentes de tránsito. Bajo consignas que hicieron eje en la “defensa del trabajo digno” y la “protección de los derechos conquistados”, los gremios expresaron su rechazo a lo que consideran una ley que precariza condiciones de empleo y limita derechos fundamentales.
Los referentes sindicales locales y nacionales fueron contundentes en sus críticas. Carlos Melian, delegado de los Molineros, señaló que “hace falta un paro activo y movilización con gente en la calle para derrotar esta reforma laboral”, denunciando que las modificaciones propuestas son un ataque a los derechos básicos de los trabajadores.
La protesta no fue aislada: se inscribe en una jornada de movilizaciones y paro a nivel nacional, en la que los principales sindicatos -incluidas las dos vertientes de la CTA y la CGT- impulsaron la medida de fuerza para frenar el tratamiento de la reforma. En varias provincias, como Jujuy y La Rioja, también hubo marchas y concentraciones en rechazo al proyecto que ya obtuvo media sanción en el Senado y ahora está en discusión en Diputados.
A pesar de la presencia de un amplio operativo policial que custodiaba los accesos y los principales puntos de concentración, el clima fue mayoritariamente de protesta firme pero pacífica. No se reportaron enfrentamientos graves, aunque sí hubo tensión en algunos momentos entre las columnas y las fuerzas de seguridad apostadas cerca de la Casa de Gobierno provincial.
El proyecto de reforma laboral impulsado por el Poder Ejecutivo ha sido catalogado por los sindicatos como una reducción de derechos laborales, principalmente por cambios en el cálculo de indemnizaciones, condiciones de despido, derechos por enfermedad y otros puntos que, según los manifestantes, perjudican a la clase trabajadora. El mismo ha generado rechazo no solo en Tucumán, sino también en las grandes movilizaciones registradas en Buenos Aires y en múltiples ciudades del país durante las últimas semanas.