
Tras un comienzo de año con números negativos para el sector energético argentino, los últimos días han mostrado un cambio de rumbo que podría mejorar el panorama para las exportaciones de crudo.
En enero, las ventas al exterior de petróleo argentino sufrieron una caída considerable en su valor, registrando ingresos de aproximadamente 402 millones de dólares, lo que marcó un quiebre en la tendencia alcista que venían mostrando desde 2025.
Este descenso tuvo una explicación clara: los precios internacionales del petróleo se habían debilitado al iniciar el año, a tal punto que afectaron los ingresos por exportación a pesar de que los volúmenes enviados no cayeron de forma tan marcada.
Sin embargo, la situación cambió rápidamente: tanto el barril West Texas Intermediate (WTI) como el Brent —dos de los parámetros más utilizados en los mercados globales— registraron subas que los llevaron a niveles máximos de los últimos seis meses. Esto responde, en buena parte, a la creciente incertidumbre geopolítica en el Medio Oriente, con tensiones entre Estados Unidos e Irán que han presionado los mercados energéticos y elevado los precios.
Ese repunte internacional tiene un efecto directo en el bolsillo argentino. Con el petróleo cotizando más alto, las exportaciones de crudo —especialmente desde el megaproyecto Vaca Muerta— podrían recuperar ingresos que se habían perdido en enero. La producción de shale oil de Neuquén representa ahora cerca del 70% del petróleo total que produce el país, lo que subraya la importancia que tiene este sector para el comercio exterior argentino.
Además, la balanza comercial energética ya aportó un 31% del superávit comercial de Argentina en enero, lo que indica que, incluso con precios más bajos, el sector sigue siendo un motor clave de ingresos externos.
Este contexto más favorable llega en un momento en el que algunas empresas del sector también se preparan para apostar fuertemente por la producción local. Por ejemplo, desde la petrolera estatal YPF informaron que mantienen inversiones previstas para Vaca Muerta, independientemente de las fluctuaciones de precios, lo que muestra una confianza en el potencial de largo plazo de la extracción de shale.
Además, medidas recientes del gobierno, como la reducción de retenciones al petróleo convencional, buscan mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas al disminuir los costos fiscales asociados a los envíos de crudo al exterior.
Pese a esta mejora en los precios, los analistas destacan que el sector energético argentino sigue siendo muy sensible a los vaivenes del mercado internacional. La dependencia de las cotizaciones globales puede significar ingresos fluctuantes mes a mes, lo que pone de relieve la importancia de diversificar productos y mercados para sostener crecimiento en el largo plazo.
El regreso de precios más altos del petróleo ofrece una oportunidad de “revancha” para las exportaciones de crudo de Argentina, después de un enero difícil. Si esta tendencia se mantiene, podría consolidar el papel de los hidrocarburos como un componente clave del superávit comercial y de la recuperación económica del país en 2026.