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Después de más de 150 años, las gigantes de Galápagos vuelven a caminar en Floreana gracias a ciencia y tecnología

La mañana del 20 de febrero de 2026 quedará marcada como un día histórico para la conservación ambiental: después de más de un siglo y medio, 158 tortugas gigantes comenzaron a caminar de nuevo en la isla Floreana, en el archipiélago ecuatoriano de las Islas Galápagos.

Estos emblemáticos reptiles, desaparecidos de Floreana desde mediados del siglo XIX debido a la caza indiscriminada y la introducción de especies invasoras como cerdos y ratas, regresan a su hogar ancestral como parte del Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana, una iniciativa internacional que combina trabajo científico, tecnología avanzada y décadas de esfuerzo conservacionista.

El exterminio de las tortugas gigantes de Floreana comenzó en el siglo XIX por cazadores y especies invasoras

La reintroducción no fue azarosa. Datos satelitales proporcionados por la NASA se usaron para identificar las mejores zonas de la isla, donde las tortugas tengan acceso a alimento, agua y condiciones adecuadas para prosperar a largo plazo. Esta información, combinada con observaciones de campo y modelos ambientales, permitió ubicar puntos estratégicos para la liberación, asegurando mayores posibilidades de supervivencia para los animales.

El regreso de estos quelonios se apoya en un hallazgo clave: hace años, científicos encontraron en el volcán Wolf (en la vecina isla Isabela) tortugas con ascendencia genética de la especie original que habitaba Floreana. Ese linaje, que durante décadas se pensó perdido, fue usado para iniciar un programa de reproducción en cautiverio que dio como resultado los ejemplares liberados esta semana.

La reintroducción de tortugas se realizó con apoyo de datos satelitales de la NASA

Antes de su liberación, cada tortuga fue sometida a una cuarentena sanitaria y equipada con microchips para su identificación y seguimiento. Los ejemplares, de entre 8 y 13 años, ya exploran el terreno volcánico de la isla y contribuirán con el tiempo a recuperar funciones ecológicas clave: desde la dispersión de semillas hasta la apertura de caminos naturales en la vegetación, procesos que moldean y sostienen los ecosistemas.

En seis décadas, el Parque Nacional Galápagos liberó más de 10.000 tortugas en diferentes islas

Este logro también es un símbolo de colaboración: el proyecto involucra a organismos como la Dirección del Parque Nacional Galápagos, la Galápagos Conservancy, la Fundación Charles Darwin y otras instituciones ambientales que han trabajado durante años para devolver a la naturaleza lo que el hombre había alterado.

Si bien la liberación de estas tortugas es un paso gigantesco, los científicos enfatizan que el proceso de restauración es a largo plazo. El modelo desarrollado con apoyo de la NASA será utilizado en futuras reintroducciones y para guiar la recuperación de otras especies nativas, con la vista puesta en las próximas décadas.

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