
La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, volvió a tomar protagonismo en el escenario político nacional al criticar de manera contundente la política de apertura de importaciones que impulsa el Gobierno de Javier Milei. Sus fuertes declaraciones se conocieron esta semana a través de sus redes sociales, donde planteó que sin producción y empleo local “no hay políticas reales de gobierno”.
El punto de partida de sus críticas fue un fallo reciente de la Corte Suprema de Estados Unidos, que anuló los aranceles a las importaciones impuestos durante la gestión de Donald Trump. Villarruel aprovechó ese contexto internacional para trazar un paralelo con la realidad argentina y cuestionar la apertura comercial indiscriminada promovida por el Ejecutivo nacional.
Desde su cuenta en la red social X, la vicepresidenta argumentó que “la apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales”. Además, sostuvo que un país que no prioriza a su industria queda expuesto a competir en desventaja frente a economías más grandes, poniendo como ejemplo a “un país comunista” como China. Con una frase que ya circula en ámbitos políticos y económicos, remarcó: “Para Trump, primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina”.
La crítica no fue un mensaje aislado, sino parte de una tensión más amplia dentro del oficialismo. Villarruel, que también preside el Senado, ha manifestado discrepancias con el rumbo económico liberal del Gobierno, especialmente en temas como la liberalización comercial y el impacto de estas decisiones en el tejido productivo local. Algunas de estas diferencias se dieron incluso en momentos en que el presidente Milei se encuentra en el exterior representando al país.
El pronunciamiento de Villarruel llega en medio de un contexto complejo para la industria nacional. En las últimas semanas, empresas con larga trayectoria han anunciado cierres de plantas o reducciones de personal, atribuidos por diversos actores al aumento de la competencia de productos importados y a las condiciones de mercado que favorecen la entrada de bienes extranjeros. Más allá de la coyuntura económica, los sectores productivos y sindicales reclaman medidas que protejan el empleo y fortalezcan la producción local.
Sectores del oficialismo interpretan las palabras de la vicepresidenta como una crítica indirecta al propio Gobierno, que días atrás promovió una reforma laboral y mantiene una agenda de apertura económica. Mientras tanto, desde otras aristas políticas se observa un debate más amplio sobre cómo equilibrar la inserción internacional de la Argentina con la protección de sus industrias estratégicas.
Con su mensaje, Villarruel volvió a poner en el centro del debate un tema clave para la economía argentina: qué lugar debe ocupar la producción nacional en un contexto global competitivo, y cómo las políticas públicas pueden fortalecer el empleo y la soberanía productiva frente a la presión de mercados externos.