
El Gobierno nacional decidió **no renovar una protección arancelaria clave que beneficiaba a la empresa Aluar, en un contexto económico y político que ya viene marcado por el cierre de la histórica fábrica de neumáticos Fate y la pérdida de casi mil puestos de trabajo.
La medida que deja de aplicarse era un arancel antidumping del 28% sobre la importación de hojas de aluminio provenientes de China, conocidas en la industria como “foil”. Esta protección estaba vigente desde 2020, cuando fue establecida por el Gobierno anterior a pedido de Aluar, la mayor productora de aluminio del país y parte del mismo grupo empresario familiar que manejaba Fate.
La decisión fue oficializada mediante la Resolución 172/2026 del Ministerio de Economía, firmada por el ministro Luis Caputo y publicada en el Boletín Oficial. Según ese texto, tras un análisis técnico del área de Comercio Exterior “no surge un margen de dumping” —es decir, evidencia de que China estuviera exportando a precios injustamente bajos— para justificar la continuidad de la protección arancelaria.
La eliminación de este arancel implica que, desde ahora, las hojas de aluminio importadas desde China podrán entrar al país sin el recargo del 28%, lo que cambiaría el equilibrio competitivo del mercado local. Durante los cinco años que duró la protección, las importaciones desde ese país cayeron a menos del 3% del consumo interno, mientras que Aluar elevó su participación del 64% del mercado en 2019 a 91% en 2024.
El producto en cuestión se utiliza como insumo industrial esencial: sirve para fabricar envases de alimentos, bebidas y medicamentos, y también materiales aislantes para la construcción. Esto explica por qué la medida era considerada relevante no solo para la industria del aluminio, sino también para numerosas cadenas de producción de bienes de consumo.

Vista aérea de la planta de Aluar en Puerto Madryn
La eliminación del arancel llega pocos días después del anuncio del cierre de la planta de Fate en San Fernando, que dejó sin trabajo a 920 empleados tras más de 80 años de actividad en la Argentina. La empresa —también propiedad de la familia Madanes Quintanilla, como Aluar— había explicado el cierre por “cambios en las condiciones de mercado”, entre ellos la competencia de importaciones.
La caída del arancel se interpreta en distintos sectores como parte de una política más amplia de apertura comercial del Gobierno nacional, que busca eliminar medidas de protección consideradas obsoletas o no justificadas técnicamente. Sin embargo, esta decisión genera preocupación entre quienes defienden la industria nacional y advierten sobre la competencia de productos importados que, en muchos casos, ingresan con precios más bajos que los productos locales.
Además, el asunto se mete en un terreno de debate político. Figuras del Gobierno han señalado que el cierre de Fate y la eliminación de la protección a Aluar son parte de una etapa de “modernización” de las políticas económicas, aunque también hay críticas desde distintos sectores que ven aquí un impacto negativo en un contexto laboral ya tenso.

Aluar, empresa argentina líder en venta de alumnio.
Quienes apoyan la medida argumentan que las políticas de defensa comercial no deben transformarse en protecciones permanentes sin evidencia técnica clara, y que su eliminación favorece una apertura más competitiva del mercado. Por otro lado, críticos señalan que esto puede generar más presión sobre industrias locales afectadas por importaciones baratas, ya en dificultades por la recesión o la caída del consumo.