
La mañana del viernes 27 de febrero de 2026 estuvo marcada por una gran movilización de trabajadores despedidos y manifestantes que cortaron importantes arterias de la Ciudad de Buenos Aires, entre ellas la avenida 9 de Julio y la autopista Panamericana.
La protesta se organizó en el contexto del tratamiento en el Senado de la Nación de una reforma laboral impulsada por el Gobierno, un proyecto que ya generó rechazo en distintos sectores sindicales, sociales y políticos.
Desde temprano, grupos de trabajadores despedidos de distintas fábricas y sectores —incluidos empleados cesanteados de empresas como Fate, Ilva, Lustramax y Georgalos, así como docentes y profesionales de la salud— se concentraron en la 9 de Julio a la altura del Obelisco y, junto con organizaciones sociales y políticas, interrumpieron el tránsito para visibilizar sus reclamos laborales y de empleo.
Según los relatos de algunos de los manifestantes, la presencia de personal de la Policía de la Ciudad creció rápidamente y, en varios momentos, las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos, gas pimienta y golpes para tratar de dispersar las protestas y despejar la arteria principal.
La tensión se intensificó cuando un sector de la fuerza policial buscó impedir que los manifestantes avanzaran hacia la avenida Corrientes y la zona del Congreso Nacional, donde estaba prevista una vigilia mientras se debatía la reforma. En algunos tramos hubo embestidas, corridas y empujones entre participantes de la protesta y efectivos de seguridad.
En paralelo, en la autopista Panamericana, a la altura de San Fernando (Provincia de Buenos Aires), otro grupo de trabajadores —especialmente de la empresa de neumáticos Fate, que recientemente anunció cientos de despidos— realizó un corte en reclamo por los empleos perdidos. Allí intervino personal de la Gendarmería Nacional para garantizar el paso de vehículos y evitar un bloqueo total de la circulación.
Los cortes y enfrentamientos generaron un importante impacto en el tránsito, con desvíos y demoras en diferentes puntos de la capital argentina. Para muchos manifestantes, esta jornada representa una nueva expresión del descontento social frente a políticas de ajuste, pérdida de puestos de trabajo y cambios en las condiciones laborales.
Hasta el momento, no se han difundido cifras oficiales de detenidos o lesionados tras los incidentes de esta mañana, aunque distintas fuentes periodísticas destacaron que la tensión persistió durante varias horas y que la protesta continuaba en diferentes puntos de la ciudad.