
En Argentina, el mercado de televisores vivió un año 2025 desafiante, con un crecimiento en ventas en unidades que no se tradujo automáticamente en mejores resultados económicos para los comercios y fabricantes. A pesar de un alza cercana al 40% en unidades vendidas, la caída de precios terminó afectando la rentabilidad del sector.
Los datos oficiales de producción y comercio indican que el segmento de televisores, TV LED y Smart TV registró una disminución en los valores según las cifras de INDEC, reflejando una caída interanual en pesos de más del 10% en algunos meses recientes.
A principios de 2026, con el Mundial cada vez más cerca, el escenario para los consumidores parece ofrecer alivio: las grandes cadenas de supermercados impulsan promociones agresivas para tentar a los compradores. Según relevamientos de medios especializados, supermercados como Coto y Carrefour ofrecen televisores con descuentos de hasta 45%, con opciones que van desde modelos accesibles hasta Smart TV de mayor tamaño, incluyendo financiación en cuotas.
Este fenómeno de precios competitivos en las góndolas no es casualidad. Por un lado, la demanda de televisores suele aumentar en el período previo a grandes eventos deportivos, como la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026, que se disputará entre junio y julio en Estados Unidos, México y Canadá, y que genera expectativas de compra en hogares que quieren seguir los partidos desde pantallas más grandes y modernas.

La suba de los precios de las memorias a nivel internacional por la escasez y la necesidad de recomponer márgenes por parte de las empresas presiona los valores al alza
Por otro lado, la política económica argentina ha influido en la estructura de costos del sector. En 2025 se aprobaron medidas progresivas para reducir aranceles y gravámenes a productos electrónicos importados, incluidos televisores, celulares y consolas de videojuegos, con la idea de aliviar el precio final al consumidor. Estas reducciones —que llegaron a eliminar varios impuestos internos para importaciones clave a partir de enero de 2026— ayudaron a bajar costos y estimular la competencia.
A pesar de estas señales positivas, el contexto macroeconómico sigue teniendo impactos mixtos. El índice de precios al consumidor (IPC) de enero de 2026 mostró un aumento del 2,9% mensual y más de 30% interanual, lo que reduce el poder adquisitivo de las familias y modera la capacidad de compra de bienes durables como los televisores.
Además, algunos analistas señalan que la caída previa de precios en dólares —de hasta 38% en 2025 respecto a 2024— no siempre se traslada de forma uniforme a todos los modelos o gamas, y que la concentración de importaciones y la evolución del tipo de cambio seguirán influyendo en los valores que se vean en las góndolas.
Para los consumidores tucumanos y del interior del país, las promociones actuales representan una oportunidad si se compara con los precios observados hace un año, aunque la decisión de compra dependerá tanto de la preferencia por tamaño y tecnología de pantalla como de la disponibilidad de financiamiento.
Con el Mundial como un factor adicional de estímulo de consumo, el mercado de televisores combina hoy ofertas agresivas en comercio mayorista y minorista, políticas públicas que favorecen la importación y un contexto económico donde la inflación y el ingreso disponible siguen siendo variables clave.