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Irán atacó una de las refinerías de petróleo más importantes del mundo en Arabia Saudita

Irán lanzó este lunes un ataque contra la refinería de Ras Tanura, en el este de Arabia Saudita, una de las instalaciones petroleras más importantes del mundo y propiedad de la empresa estatal Saudi Aramco. La ofensiva se produjo en el marco de la creciente tensión militar que atraviesa Medio Oriente y generó preocupación inmediata en los mercados energéticos internacionales.

Según informaron medios internacionales este 2 y 3 de marzo de 2026, el ataque fue ejecutado con drones lanzados desde territorio iraní. Las defensas sauditas lograron interceptar varios de los aparatos, pero algunos impactaron en el complejo industrial, provocando incendios y obligando a suspender temporalmente las operaciones por razones de seguridad.

La refinería de Ras Tanura es considerada una de las más grandes del planeta y cumple un rol clave en la exportación de crudo saudita. Su capacidad de procesamiento supera el medio millón de barriles diarios y forma parte del corazón del sistema energético del Golfo Pérsico. Si bien las autoridades locales informaron que no se registraron víctimas fatales dentro de la planta, sí confirmaron daños materiales y la activación de protocolos de emergencia.

El humo se eleva desde la refinería de petróleo Ras Tanura de Saudi Aramco tras el ataque iraní

El ataque ocurre en un contexto de fuerte escalada regional. En los últimos días, Irán había lanzado misiles y drones contra distintos objetivos vinculados a Estados Unidos y países aliados en la región, como respuesta a bombardeos previos sobre posiciones iraníes. La tensión involucra también a Israel y a varios países del Golfo, lo que eleva el riesgo de una expansión del conflicto.

El impacto económico fue inmediato. Tras conocerse la noticia, el precio internacional del petróleo registró subas de hasta el 13 por ciento ante el temor de interrupciones en el suministro global. Los mercados reaccionaron con volatilidad y analistas advirtieron que, si el conflicto se profundiza, podrían verse afectadas rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del comercio mundial de crudo.

Gobiernos de la región y potencias occidentales condenaron el ataque y pidieron moderación para evitar una guerra de mayor escala. Desde Arabia Saudita señalaron que garantizarán el abastecimiento interno y que trabajan para restablecer plenamente las operaciones en el menor tiempo posible.

La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, no solo por las implicancias militares sino también por el impacto que podría tener en la economía global. Una interrupción prolongada en la producción o exportación saudita podría presionar aún más los precios del combustible en distintos países, en un escenario ya marcado por inestabilidad política y financiera.

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