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Sin conexión y sin operaciones: el impacto del apagón en el mercado cripto iraní

En los últimos días, Irán se convirtió en foco de la atención mundial no solo por la escalada bélica en el Medio Oriente, sino también por la paralización abrupta de su mercado de criptomonedas, que llegó a mover más de 11.000 millones de dólares antes del apagón digital ordenado por el gobierno.

La medida fue impulsada en un contexto de tensión militar después de que Estados Unidos e Israel iniciaran ataques coordinados en territorio iraní a fines de febrero de 2026. En ese escenario, las autoridades ordenaron a las principales plataformas de intercambio suspender el comercio del par USDT-toman, la stablecoin más utilizada en el país para conectar los activos digitales con la moneda local.

La stablecoin USDT, emitida por la empresa Tether y vinculada al valor del dólar, funciona en Irán como un puente para comerciantes e inversores que buscan protegerse frente a la fuerte devaluación del rial, cuya cotización incluso ha llegado a mostrarse como “0” en algunas plataformas por el extremo deterioro de la moneda local.

Además de la suspensión de operaciones, un apagón de internet a nivel nacional redujo la conectividad a apenas el 4% de los niveles normales, lo que impidió la operativa técnica de muchas plataformas y profundizó la crisis del mercado digital. El bloqueo generalizado de telecomunicaciones forma parte de las tácticas recurrentes del régimen para controlar la información en momentos de inestabilidad política y social.

Antes del apagón y la orden de cierre del mercado, el intercambio de criptomonedas local más grande, Nobitex, había mostrado incrementos significativos en sus registros de flujos, pero los analistas señalaron que esos movimientos responden más a una migración de fondos hacia billeteras seguras que a actividad comercial genuina.

Tras la reanudación tentativa de operaciones, las plataformas locales han reportado desequilibrios entre oferta y demanda, anomalías en los precios y activación de controles de riesgo, lo que sugiere que la actividad normal de comercio todavía no se ha restablecido con normalidad.

El impacto no se limitó a Irán. En los mercados globales, los criptoactivos vivieron fuertes movimientos. El Bitcoin, la principal criptomoneda del mundo, cayó por debajo de los 64.000 dólares en las primeras horas luego de los ataques, antes de recuperar parte de las pérdidas. En conjunto, el mercado criptográfico perdió cientos de miles de millones de dólares de capitalización en poco tiempo, reflejando una reacción de pánico entre inversores ante el aumento del riesgo geopolítico.

El episodio también llegó en un momento en que muchos iraníes recurren a las criptomonedas como alternativa frente al colapso de la moneda local y al aislamiento financiero internacional, con aumentos en la adopción de Bitcoin y otros activos digitales en años recientes.

La combinación de factores —apagón digital, guerra, controles regulatorios y volatilidad global en los mercados de activos digitales— pone en evidencia tanto la vulnerabilidad de las infraestructuras tecnológicas en situaciones de crisis política como la complejidad de los mercados cripto frente a eventos que trascienden lo financiero.

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