

La escalada del conflicto en Medio Oriente generó una fuerte suba en los precios internacionales del petróleo, lo que encendió la señal de alerta para los mercados energéticos y los consumidores en todo el mundo, incluida Argentina.
En los últimos días, el precio del barril de crudo Brent, referencia internacional para el petróleo, se incrementó más de 10%, cotizándose cerca de 80 dólares por barril y con proyecciones que podrían acercarlo a los 100 dólares si la tensión no cede. Este salto se dio tras una nueva ronda de ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como por el riesgo de un cierre parcial o total del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos por donde fluye cerca del 20% del petróleo que se comercializa por mar a nivel global.
El Estrecho de Ormuz, ubicado entre el Golfo Pérsico y el mar Arábigo, es clave para el transporte de crudo desde países productores hacia los mercados internacionales. La interrupción del tránsito en esa vía —por ataques, amenazas o decisiones políticas— hace temer a los inversores una restricción en la oferta global, lo que empuja los precios al alza ante la menor disponibilidad de petróleo.
Los analistas internacionales advierten que, si el conflicto en la región se mantiene o se intensifica, los precios podrían seguir subiendo en las próximas semanas. Algunos informes señalan que los niveles de volatilidad podrían llevar al Brent incluso por encima de los 90 o 100 dólares por barril si persisten las interrupciones en el suministro energético.

Por el Estrecho de Ormuz se mueve mas del 20% del petróleo y gas mundial. REUTERS/Dado Ruvic
En el caso argentino, la suba del petróleo tiene efectos directos e indirectos. Por un lado, un crudo más caro en los mercados internacionales puede traducirse en mayores costos para importar combustibles o insumos energéticos, lo que suele presionar al alza los precios de la nafta y el gasoil en los surtidores si ese aumento se traslada al mercado interno. Aunque todavía no hay anuncios oficiales de aumentos locales asociados específicamente a este fenómeno, economistas y especialistas advierten que existe un potencial de incremento si la tendencia se mantiene.
Además, la suba del crudo podría tener impacto en la inflación general, dado que la energía es un insumo clave en múltiples sectores de la economía. Un barril más caro encarece no solo los combustibles, sino también los costos de transporte y producción en diversos rubros, lo que puede trasladarse a precios al consumidor.
En términos de balanza comercial, un precio internacional más alto puede beneficiar a sectores exportadores de energía, como la producción de gas y petróleo en formaciones como Vaca Muerta, aunque ese efecto positivo podría verse contrapesado por los mayores costos de importación de productos refinados y la presión inflacionaria.

El Brent llegó a subir hasta 8% tras los ataques en Medio Oriente y volvió a instalar la volatilidad en el mercado energético global
La evolución de los precios dependerá en gran medida de la dinámica del conflicto en Medio Oriente y de la capacidad de los países productores para garantizar el flujo de petróleo a los mercados globales. Si la incertidumbre persiste o se agrava, los expertos coinciden en que los precios del crudo podrían continuar en niveles elevados, con consecuencias tanto para los mercados internacionales como para los consumidores argentinos.