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Bioceres S.A. quiebra y abre una nueva etapa de conflicto y cuestionamientos en el agro argentino

La Justicia argentina decretó este martes la quiebra de Bioceres S.A., una de las empresas del sector agroindustrial más reconocidas del país, luego de un prolongado conflicto entre sus accionistas y una situación financiera crítica que la venía atravesando desde 2025.

La decisión fue tomada por el juez en lo Civil y Comercial de Rosario, Fernando Mécoli, quien consideró que la empresa se encontraba en estado de insolvencia y no podía cumplir con sus compromisos financieros, lo que habilitó la apertura formal del proceso de quiebra este 3 de marzo.

Bioceres había ingresado en una convocatoria de acreedores en enero de este año debido a una deuda que superaba los USD 39 millones, aunque en la resolución judicial se destaca que el pasivo total podría acercarse a los USD 138 millones, muy por encima de los activos disponibles.

El caso no es solo financiero: detrás de la quiebra se desató una intensa disputa interna entre dos sectores con visiones opuestas sobre el futuro de la empresa. Por un lado, el ex CEO y miembro de una de las familias fundadoras, Federico Trucco, se opuso firmemente a la quiebra y buscaba una reorganización ordenada de las deudas. Por el otro, el empresario uruguayo Juan Sartori, principal accionista a través de la firma controlante Moolec, promovió el pedido de quiebra argumentando la falta de viabilidad económica bajo la administración anterior.

El declive de la empresa comenzó antes de 2026. En julio de 2025, Bioceres ya había incumplido el pago de pagarés bursátiles por más de USD 5 millones, un signo temprano de dificultades financieras profundas que luego se profundizaron con el deterioro de sus flujos de fondos.

Desde el sector alineado con Sartori se sostienen que la quiebra fue una medida “razonable e ineludible” frente a la situación patrimonial crítica, y responsabilizan a la conducción anterior por decisiones financieras que dejaron a la compañía sin liquidez ni margen de maniobra. Un informe externo citado por la propia empresa señaló un patrimonio neto negativo cercano a los 156 mil millones de pesos, equivalente a aproximadamente USD 170 millones, al cierre de junio de 2025.

En cambio, desde el entorno de Trucco y algunos de los fundadores se argumenta que la quiebra fue una estrategia de control accionarial, y que existió una maniobra para desplazar a los directivos históricos y así apropiarse de activos importantes del grupo, como la participación en su filial que cotiza en la bolsa de Nueva York. Estas diferencias ya se traducen en denuncias y presentaciones judiciales cruzadas.

Con la apertura de la quiebra, el juzgado deberá ahora designar síndicos y avanzar en términos concursales para ordenar la verificación de acreedores, depurar el activo y el pasivo y decidir sobre el destino de los bienes de la empresa. Este proceso determinará cómo se satisfacen los derechos de los acreedores, incluidos inversores financieros y demás partes involucradas.

La caída de Bioceres S.A. representa un episodio significativo para el sector agroindustrial argentino y para los mercados de capitales, al tratarse de una firma con origen en 2001 que llegó a convertirse en un referente de la biotecnología aplicada al agro y en un actor importante para los inversores locales y extranjeros.

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