
El prodigio argentino del ajedrez Faustino Oro, de apenas 12 años, continúa en la puja por un récord histórico al competir en el 21° Aeroflot Open 2026 en Moscú, Rusia, uno de los torneos abiertos más exigentes del calendario internacional. Aquí busca la tercera y definitiva norma de gran maestro (GM) que le permitiría convertirse en el jugador más joven en lograr ese título en la historia del ajedrez.
Oro, que ya logró sus dos primeras normas de GM en eventos cerrados —una en Madrid y otra en Buenos Aires— llegó al Aeroflot Open con altas expectativas y un Elo competitivo superior a 2500, el umbral mínimo para aspirar al título. En las primeras rondas, mostró un nivel sólido: obtuvo victorias y firmó tablas contra varios grandes maestros, lo que lo mantuvo invicto y con opciones de cumplir la norma en Moscú.

Faustino Oro en el Open Internacional Aeroflot (Crédito: aeroflotopen)
Sin embargo, una derrota en la sexta ronda ante el ruso Ivan Rozum le quitó el invicto y complicó sus aspiraciones, ya que en un torneo por sistema suizo cada punto es crucial para alcanzar el rendimiento necesario (alrededor de 2600) para obtener la norma de GM en un torneo abierto. A pesar de este tropiezo, Oro sigue compitiendo en las rondas finales y mantiene chances matemáticas de sumar los puntos que necesita.
Además de su actuación en Moscú, Oro ha sido noticia internacional en los últimos meses por su meteórica trayectoria. Conocido en el ambiente ajedrecístico como el “Messi del ajedrez”, se convirtió en uno de los jugadores más jóvenes en cruzar el rating de 2500 puntos y ha sido seguido de cerca por medios y aficionados de todo el mundo.

Faustino Oro en plena partida en el Open Internacional de ajedrez de Aeroflot, en Moscú (Crédito: aeroflotopen)
El récord que persigue Oro actualmente pertenece al estadounidense Abhimanyu Mishra, quien obtuvo el título de gran maestro con 12 años, 4 meses y 25 días. Si Oro logra la norma final antes de cumplir 12 años, 4 meses y 19 días, podrá superar esa marca histórica.
El Aeroflot Open, que reúne a más de 160 competidores, incluidos decenas de grandes maestros y grandes maestras de élite, representa para el joven argentino una de las pruebas más duras de su joven carrera. Cada partida en este certamen de alto nivel pone a prueba no solo su preparación técnica, sino también su resistencia mental frente a adversarios experimentados.
Mientras transcurren las rondas finales, la comunidad ajedrecística sigue con atención la campaña de Oro, consciente de que podría presenciarse un momento histórico si el prodigio logra coronar con éxito esta exigente gira de torneos internacionales.