viernes, febrero 6Tucumán AR

Bunge Argentina: el gigante que quedó con el 25% del mercado de soja en un año clave para el agro

Tras concluir la integración con Viterra en Argentina, Bunge Argentina se consolidó como uno de los actores más fuertes del complejo sojero, en medio de un contexto de urgencia de divisas y cambios en las políticas de exportación.

En un contexto económico marcado por la necesidad urgente de divisas, la agroexportadora Bunge cerró la integración formal con Viterra en Argentina y se consolidó como uno de los principales actores del comercio de granos del país. La operación, parte de una fusión global valorada en miles de millones de dólares, ya se refleja en el mercado local: Bunge Argentina ahora maneja cerca del 22% del total de granos exportados y un 25% del mercado de soja, según datos oficiales y actores del sector.

La empresa combina así las operaciones de Bunge y Viterra bajo una sola marca en el país tras varios meses de trámites y adecuaciones regulatorias. El movimiento no solo amplía su presencia física sino que también cambia fuertemente la dinámica del comercio exterior agroindustrial: en un rubro tradicionalmente dominado por unas pocas cerealeras globales, este nuevo actor concentra una porción significativa del negocio sojero argentino, que es clave para las exportaciones y la generación de dólares.

El año pasado, ambas compañías ya habían movido más de 23 millones de toneladas de granos, aprovechando además políticas temporales de retenciones cero para exportaciones durante ventanas acotadas, una medida que generó críticas desde distintos sectores por beneficiar a los grandes jugadores en detrimento de los productores y las cuentas públicas.

La soja es particularmente estratégica: es el principal producto de exportación agrícola de Argentina y un elemento central para la industria de aceites y harinas. Con la fusión, Bunge Argentina se posiciona con un cuarto de toda la soja exportada, un nivel de concentración que despierta atención en un país donde menos del 10% de los productores concentra más de la mitad de la producción, y donde las decisiones comerciales de las grandes cerealeras impactan directamente en la economía y las finanzas públicas.

Este movimiento se da en un año donde las autoridades están bajo presión para asegurar ingresos de divisas que alivien las tensiones fiscales y de reservas del país. La mayor concentración de mercado en manos de un solo jugador llega acompañada de interrogantes sobre competencia, precios y el margen de negociación que tendrán los productores frente a las grandes firmas.

A nivel global, Bunge también enfrenta desafíos, con pronósticos de ganancias por debajo de lo esperado para 2026 debido a incertidumbres en los mercados de materias primas y combustibles, aunque la fusión con Viterra amplía su capacidad operativa y volumen de negocio.

En definitiva, Argentina entra en un ciclo donde la soja y sus exportadores jugarán un rol clave no solo en la economía del campo, sino en las cuentas del Estado y la estrategia comercial del país en el exterior, con un nuevo megajugador que domina el mercado desde adentro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *