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Inflación en febrero: por qué no bajará tanto como esperaba el Gobierno y qué esperar de los precios

Mientras el Gobierno posterga una actualización del índice de precios y los aumentos en servicios regulados empujan los números, las consultoras esperan que la inflación de febrero quede por encima del 2%, lejos de la baja significativa que prometen las autoridades.

La inflación de febrero en Argentina se perfila más alta de lo que el oficialismo quisiera, en un contexto de tensiones por cómo se mide y cómo suben los precios regulados. Después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el Gobierno frenaran la aplicación de una nueva fórmula de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), consultoras privadas estiman que febrero no tendrá una caída marcada en la suba de precios y que podría quedarse por encima del 2% mensual.

El debate por el IPC no es menor: el cambio en los ponderadores —las ponderaciones que se usan para armar la canasta de bienes y servicios— fue pospuesto tras la salida de Marco Lavagna al frente del INDEC, lo que generó críticas de economistas, opositores y hasta del Fondo Monetario Internacional, que había recomendado actualizar la medición para reflejar mejor los hábitos de consumo actuales.

Los aumentos en los precios de los alimentos tienen un impacto mayor con las ponderaciones actuales del IPC (Foto: Reuters)

Las proyecciones oficiales y privadas coinciden en que la inflación de febrero rondaría números similares o levemente superiores al de enero, que según estimaciones fue cerca de 2,5%. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubica el IPC del mes en unos 2,1%, mientras que economistas como los de LCG estiman alrededor de 2,2% por la presión de los precios regulados.

La diferencia entre el “viejo” índice y el que se hubiera aplicado con la canasta actualizada tiende a ser chica en el corto plazo —según algunos analistas puede ser de solo unas décimas— pero el debate político y la credibilidad en las cifras oficiales volvió al primer plano del debate económico.

No es solo una cuestión técnica: los aumentos en servicios básicos y transporte, que el Gobierno está ajustando para reducir subsidios, también empujan el costo de vida hacia arriba. La tarifa de gas, por ejemplo, subió más de 16% en febrero por la quita de subsidios, y transporte registró aumentos de casi 5%, lo que se arrastra directamente al IPC.

FMI: “Se espera que el Indec publique a finales de 2025 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) actualizado” (Foto: Reuters)

Así, la expectativa es que febrero cierre con una inflación que no marca un quiebre claro en su ritmo descendente respecto a meses previos, reforzando la sensación de que la desaceleración del costo de vida no será rápida ni lineal. En ese escenario, el propio Gobierno plantea que solo cuando la inflación llegue “a cero” se implantará el nuevo índice, una frase que generó más dudas que certezas en el mercado y entre expertos.

En medio de estos vaivenes estadísticos y políticos, la gente sigue sintiendo los precios subir en supermercados, servicios y transporte, aunque el dato oficial aún no esté publicado. Y mientras la pulseada por cómo medir la inflación continúa, el número de febrero será un nuevo foco de atención para todos los que siguen de cerca la economía argentina.

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