
Una familia llevó a la Justicia su oposición al traslado del sable de San Martín, donado al Estado en 1897, pero la jueza rechazó frenar el cambio de custodia. El objeto histórico ya fue movido y la controversia sigue abierta.
El histórico sable corvo que utilizó el general José de San Martín, figura central de la independencia argentina, se convirtió esta semana en un foco de polémica judicial, política y cultural. El gobierno nacional, mediante el Decreto 81/2026, ordenó el traslado de esa pieza del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo, el cuerpo militar que San Martín creó en 1812 y que hoy rememora su legado.
La disputa no nació de cero: un grupo de la misma familia que históricamente fue dueño del sable presentó una medida cautelar en la Justicia para intentar impedir que el arma saliera del museo. El argumento de esos denunciantes se basó en la historia del objeto y en el rol de sus antepasados como poseedores legítimos antes de que la pieza fuera donada al Estado argentino a fines del siglo XIX.
Según el expediente, Juan Nepomuceno José Miguel Buenaventura Terrero y Villarino, amigo personal de Juan Manuel de Rosas, heredó el sable por disposición testamentaria de San Martín. Esa herencia pasó luego a su familia y, en 1897, fue donada al museo con la idea de que permaneciera allí de forma pública, tal como consta en cartas y documentos históricos.
La jueza federal a cargo del caso rechazó la cautelar y permitió que el traslado se concretara, aunque ordenó que antes se aporten informes de organismos culturales y del Ejecutivo para evaluar aspectos técnicos sobre la conservación del sable. Con esa decisión, el arma fue trasladada este fin de semana y ya forma parte de la custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo, que realizó un acto oficial en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, en memoria de la célebre batalla de 1813.
La medida del gobierno generó reacciones encontradas. Para algunos sectores del ámbito cultural y científico, mover un ícono histórico desde un museo público hacia una unidad militar representa un riesgo para la preservación del patrimonio y una posible instrumentalización política de símbolos históricos. Por otro lado, el Ejecutivo sostuvo que la reubicación busca garantizar una custodia adecuada y un vínculo directo con el legado del Libertador.

Entrega del sable corvo a Granaderos por parte del presidente Javier Milei.
La disputa continuaría en el plano judicial porque, aunque la cautelar fue rechazada, la causa de fondo —sobre si corresponde respetar las condiciones de la donación original y quién tiene legitimidad para defender ese patrimonio— sigue abierta en los tribunales. Historiadores, defensores del patrimonio cultural y representantes de organizaciones sociales advierten que este episodio plantea preguntas más amplias sobre cómo se decide el destino de objetos con significado colectivo y qué papel tienen las familias, el Estado y la Justicia en esas decisiones.
El sable de San Martín ya no está en el museo de Buenos Aires. Su traslado está hecho, pero el debate sobre historia, memoria y propiedad histórica sigue abierto.