
El Senado de la Nación aprobó en la madrugada de este jueves la controvertida reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, en una sesión que se extendió más de 12 horas y terminó con 42 votos a favor y 30 en contra. La iniciativa, que el oficialismo denomina “Ley de Modernización Laboral”, ahora fue enviada a la Cámara de Diputados, donde el Gobierno espera que se sancione definitivamente antes de fines de febrero.
El tratamiento en el Senado estuvo marcado por tensiones dentro del recinto y por fuertes protestas en las calles de Buenos Aires, donde miles de trabajadores, sindicatos y organizaciones sociales se concentraron desde temprano frente al Congreso para expresar su rechazo. Las manifestaciones fueron reprimidas por fuerzas de seguridad, con enfrentamientos, uso de gases y detenciones, en un clima de alta conflictividad social.

El proyecto de reforma introduce cerca de 28 modificaciones al régimen laboral vigente, que según el Gobierno buscarían “incentivar la inversión, reducir la litigiosidad y actualizar el empleo formal”. Entre los cambios más discutidos están la posibilidad de jornadas de hasta 12 horas diarias compensables con un banco de horas, nuevas formas de fijación salarial como el llamado “salario dinámico”, y limitaciones a las huelgas y asambleas, que fueron duramente criticadas por la oposición y sindicatos por considerar que debilitan derechos laborales básicos.
Mientras el oficialismo defendió el texto como necesario para darle “previsibilidad y seguridad jurídica” al mercado laboral argentino, sectores opositores advirtieron que esta reforma precariza el empleo, facilita despidos y podría agravar la informalidad, que afecta a millones de trabajadores.

Los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano rechazaron junto al kirchnerismo -enemigos en su provincia- la reforma laboral (RS Fotos)
En la discusión parlamentaria también emergieron tensiones internas entre los aliados del Gobierno, por cambios de último momento y ajustes al texto.
La aprobación en el Senado representa una victoria política para el Gobierno libertario, que logró articular el apoyo de bloques como la Unión Cívica Radical, Propuesta Republicana y varias bancadas provinciales. Sin embargo, el rechazo social no amaina, y sindicatos como la CGT y otras organizaciones ya anticiparon que seguirá la movilización y la resistencia una vez que el proyecto llegue a Diputados.
La reforma laboral es considerada por muchos analistas como la más polémica de las últimas décadas, no solo por su contenido sino por la forma en que fue debatida y aprobada, en medio de una fuerte polarización política y social. Ahora la pelota está en la Cámara Baja, donde el oficialismo necesitará mantener su mayoría para convertirla en ley, y donde la presión de gremios y opositores promete convertirse en uno de los debates centrales del calendario legislativo de 2026