
Este jueves 19 de febrero de 2026, mientras la Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó su adhesión al paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, dos empresas de colectivos de Tucumán anunciaron que prestarán servicio con normalidad, desmarcándose de la medida de fuerza que afecta a la mayoría del transporte público en el país.
La decisión fue comunicada a través de redes sociales por el empresario Sergio Gómez Sansone, titular de las compañías involucradas y conocido por mantener posturas distintas a las del resto del sector, lo que incluso motivó su expulsión de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT).
El comunicado difundido por las empresas explicó que la determinación de no adherir al paro se basó en la voluntad expresada por sus propios trabajadores de continuar prestando servicio a la comunidad. Por eso, aseguraron que no se suspenderán los recorridos y que las unidades circularán con normalidad durante toda la jornada.
Entre los servicios confirmados figuran recorridos entre Tucumán y San Pedro, además de destinos como Potrero, El Tala y zonas del sur por la Ruta 9, incluyendo localidades como La Florida, Ingenio y Soledad. También se informó que la línea 8 El Rayo Bus funcionará con su frecuencia habitual desde la madrugada y durante todo el día.
La postura de estas dos empresas contrasta con lo que ocurre en gran parte del país, donde la UTA ratificó su adhesión al paro general. El sindicato argumentó que la medida responde a preocupaciones por la caída del salario real, la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro del empleo en el sector del transporte, y consideró el paro como una herramienta legítima de defensa colectiva frente a políticas que —según su interpretación— afectan la estabilidad laboral y la sustentabilidad del sistema.
Este escenario dibuja una jornada atípica en el transporte público, en la que no solo se ponen en juego los servicios habituales, sino también tensiones internas entre gremios, empresas y trabajadores. Mientras la mayoría de los choferes adheridos a la UTA se plegaron a la medida de fuerza en rechazo a la reforma laboral, algunos sectores y líneas de colectivos —como las implicadas en Tucumán— decidieron seguir operando, apelando a la voluntad de continuidad de sus planteles.
La situación no es aislada. En otras regiones del país también se registran contrastes similares: en el Área Metropolitana de Buenos Aires, por ejemplo, empresas como DOTA y La Nueva Metropol anunciaron días atrás que mantendrán servicios durante el paro, a pesar de la paralización general decretada por la CGT y la UTA.