
El comercio electrónico en la Argentina vivió un año histórico en 2025 y llegó a 2026 con números que muestran una economía digital en expansión, incluso en un contexto macroeconómico desafiante. Según el último relevamiento privado realizado por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), la facturación total de las ventas online alcanzó $35,3 billones, lo que representa un crecimiento nominal del 60 % respecto al año anterior, muy por encima de la inflación interanual que rondó el 31 %. Esto no sólo marca un hito en cifras absolutas, sino que indica que el comercio digital creció en forma real, no sólo por el impacto de la suba de precios.
Más allá del volumen de dinero que pasaron por las plataformas, los datos muestran que 645 millones de productos fueron comercializados durante 2025, con un incremento de más del 28 % en unidades vendidas. El ticket promedio de compra también se incrementó: subió un 55 % interanual, ubicándose en $143.128 por operación.
Este crecimiento sostenido no se concentra en pocos rubros, sino que se distribuye en múltiples segmentos que reflejan los cambios en los hábitos de consumo de los argentinos. Los sectores que más peso tuvieron en la facturación incluyen pasajes y turismo, alimentos, bebidas y productos de limpieza, equipos electrónicos y telefonía, y artículos para el hogar y electrodomésticos. Otros rubros como productos infantiles, materiales de construcción y artículos deportivos también mostraron subas muy por encima del promedio general.
Aunque el crecimiento es notable en casi todas las categorías, lo que más resalta es cómo el canal digital se está consolidando como parte integral del ecosistema comercial argentino. Según los datos, el comercio electrónico ya representa entre el 17 % y el 20 % del total de las ventas minoristas en el país, con mayor participación en sectores como turismo, tecnología y electrodomésticos. Esto ubica a Argentina en un nivel intermedio-alto de penetración digital en comparación con otros países de la región.
Un factor clave en esta expansión es la fuerte presencia de plataformas internacionales, especialmente de origen chino, como Temu, Alibaba o Shein. Estas plataformas han ampliado la oferta de productos y han presionado por precios más competitivos y tiempos de entrega rápidos, algo que empuja a los operadores locales a modernizar su logística y experiencia de compra para mantener a sus clientes.
El boom del e-commerce no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia global y regional que también se refleja en otras investigaciones y reportes de mercado, que destacan cómo la digitalización de los hábitos de consumo y la adopción de billeteras digitales, envíos más eficientes y promociones constantes están transformando el panorama del comercio minorista.
A pesar de la compleja realidad económica que enfrenta la Argentina —con la actividad comercial tradicional mostrando signos mixtos o a la baja en ciertos sectores—, el comercio electrónico no sólo creció en términos de facturación, sino que además consolidó patrones de compra que parecen haber llegado para quedarse. Esto sugiere que la transformación digital en los hábitos de consumo es un fenómeno profundo que está redibujando el mapa de la economía local.