
El gobierno nacional oficializó a fines de enero una modificación profunda al Código Aduanero argentino, a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 41/2026, con el objetivo de agilizar el comercio exterior y dar mayor previsibilidad jurídica a quienes importan y exportan bienes.
Hasta ahora, muchas empresas exportadoras e importadoras enfrentaban demoras y costos adicionales porque la Aduana podía cambiar de criterio al momento de la revisión física de la mercadería en frontera. Con la norma publicada en el Boletín Oficial, se modifica el artículo del Código Aduanero que regula las denominadas “resoluciones anticipadas”, un mecanismo para que los operadores conozcan antes de realizar la operación qué tratamiento aduanero recibirá cada producto.
La principal novedad es que ahora importadores y exportadores podrán solicitar dictámenes previos oficiales sobre tres aspectos clave de cualquier operación: la clasificación arancelaria, el valor de las mercaderías y el origen de los productos. Saber esto con antelación, explican desde sectores empresariales, permite planificar mejor precios, contratos internacionales y evitar mercadería retenida que genera costos logísticos adicionales.
El decreto establece plazos máximos para que la administración responda a estas solicitudes: si la autoridad no emite la resolución dentro de 30 días, el operador podrá avanzar con la operación bajo garantía. Este punto fue destacado como un avance importante, ya que introduce un límite temporal que no existía de forma clara hasta ahora.
Otro aspecto clave de la reforma es la distribución de competencias entre organismos según el tipo de consulta. Mientras que las resoluciones anticipadas sobre clasificación arancelaria y valor quedan a cargo del servicio aduanero, las consultas sobre el origen de los productos se tramitarán en la órbita de la Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía, que tendrá potestad específica para emitir esos dictámenes.

El DNU 41/2026 introduce modificaciones en el Código Aduanero para agilizar el comercio exterior argentino (EFE)
El Gobierno justifica la medida señalando que estas modificaciones están alineadas con compromisos internacionales, especialmente con el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que promueve procedimientos más transparentes y sencillos.
Desde el sector privado, operadores de comercio exterior señalaron que planes similares habían sido reclamados desde hace tiempo, porque la incertidumbre sobre cómo será tratado un producto en la Aduana era uno de los factores que más demoraba las operaciones y encarecía los costos logísticos.
Si bien la medida apunta a reducir tiempos y barreras burocráticas, uno de los desafíos será ver cómo se implementa en la práctica. Analistas y empresarios advierten que dependerá de la capacidad operativa del organismo y de su adaptación a los nuevos plazos, además de la cooperación entre Aduana, Comercio Interior y demás áreas estatales.

La Secretaría de Industria y Comercio tendrá a cargo los dictámenes sobre el origen del producto, mientras la AFIP mantendrá la clasificación y valoración (AP)
Este escenario se da en medio de un contexto más amplio de apertura comercial y modernización de procesos aduaneros, que incluye también pasos previos como la digitalización completa de trámites para importaciones de uso personal y la simplificación del régimen courier, aunque estos cambios son de años recientes y se han ido implementando progresivamente.
En definitiva, la reforma del Código Aduanero representa un cambio estructural en la manera en que opera la Aduana argentina, con la promesa de menos demoras, más certezas y una mayor integración con estándares internacionales. Sin embargo, su impacto real quedará en evidencia a medida que las empresas comiencen a usar los nuevos mecanismos y se midan los resultados en términos de tiempos y costos operativos.