martes, febrero 24Tucumán AR

Interna peronista y silencio de CFK: qué pasa en el Senado argentino

El escenario político nacional vive un nuevo capítulo de tensiones y cambios acelerados después de que **tres senadores del peronismo decidieran desprenderse del bloque que respondía al Partido Justicialista (PJ) y, desde esa decisión, favorecer la estrategia parlamentaria del presidente Javier Milei. La maniobra, que para muchos en la Casa Rosada es motivo de celebración, evidencia una profundización de la fractura interna en una de las fuerzas políticas más tradicionales del país.

Carolina Moisés (por Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán) anunciaron que dejarán el interbloque que hasta ahora integraban dentro del peronismo en el Senado y conformarán un espacio propio. Aunque el nuevo bloque tiene origen en una corriente ya existente —Convicción Federal—, la salida marca un quiebre claro con la conducción del partido que representa la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El ministro del Interior, Diego Santilli, junto a los gobernadores Gustavo Saénz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil

Esta decisión se da en medio de un clima político muy cargado en el Congreso, con un oficialismo que intenta avanzar con una serie de proyectos clave —como la reforma laboral— y una oposición que se muestra cada vez más fragmentada. La salida de los senadores reduce al PJ a 25 integrantes en la Cámara Alta, el número más bajo desde el retorno de la democracia en 1983, y abre mayores márgenes de maniobra para el Gobierno en las decisiones parlamentarias más sensibles.

En la Casa Rosada, fuentes oficiales hablaron de la fractura como un desplome de la unidad opositora, y algunos referentes del Gobierno incluso celebraron irónicamente el crecimiento del espacio oficialista —La Libertad Avanza y aliados provinciales— en el Senado. Según uno de estos voceros, la dispersión peronista favorece el trámite de leyes y reduce la capacidad de bloquear iniciativas del Ejecutivo.

Sin embargo, no todos ven la movida de la misma manera: desde sectores tradicionales del peronismo cercano a CFK se lanzó un duro mensaje crítico. En un comunicado del PJ nacional se advirtió que quienes apoyan políticas del oficialismo “eligieron el lado equivocado” y votaron “en contra de los intereses de quienes dicen representar”. El documento cuestiona con énfasis la reforma laboral y plantea que, lejos de defender la justicia social, las decisiones de estos legisladores abonan a una pérdida de derechos para los trabajadores.

Hasta ahora, el silencio público de Cristina Kirchner respecto a este episodio fue sorprendente para analistas y dirigentes políticos. Aunque el peronismo kirchnerista emitió documentación oficial a través de su estructura partidaria rechazando la actitud de los senadores escindidos, la expresidenta no realizó declaraciones directas ante los medios sobre el tema. Esa ausencia de pronunciamiento explícito genera especulaciones sobre su estrategia política en un momento en que su liderazgo está siendo cuestionado internamente y enfrenta desafíos de cohesión partidaria en varios frentes.

El trasfondo de este movimiento tiene varios factores. Por un lado, las tensiones internas del PJ venían aumentando desde semanas atrás, especialmente tras el tratamiento de la reforma laboral que impulsó el Gobierno nacional y generó fuertes críticas incluso dentro de filas peronistas. Por otro, varios gobernadores peronistas con vínculos pragmáticos con la Casa Rosada influyeron en el giro político de sus representantes en el Senado, reflejando alineamientos distintos a los de la conducción nacional del partido.

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