
El dólar oficial continuó su senda alcista por tercer día consecutivo este jueves 26 de febrero, consolidándose por encima de los $1.400 tanto en el segmento mayorista como en las pantallas de las entidades financieras. Según los datos de mercado, la divisa cerró en torno a $1.425 para la venta al público en el Banco Nación, con picos intradiarios que superaron incluso los $1.430.
Esta suba se da luego de jornadas previas en las que el dólar venía de tocar pisos recientes —cerca de $1.390 al inicio de la semana— y ahora recupera terreno. En el segmento mayorista, el tipo de cambio subió alrededor de nueve pesos o 0,6%, ubicándose cerca de los $1.408, niveles que no se veían desde mediados de febrero.
El movimiento del mercado esta semana se caracterizó por baja actividad operativa en comparación con semanas anteriores, con un volumen de operaciones que se redujo a poco más de USD 200 millones en algunas ruedas, menor a lo habitual para finales de mes. Esta menor liquidez ha contribuido a una mayor volatilidad en los precios del dólar.
Analistas cambiarios señalan que la suba de los últimos días responde a varios factores que interactúan: por un lado, compras de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que en lo que va del año acumula importantes adquisiciones; por otro, una leve caída de las tasas de interés en pesos, que al liberarse liquidez incentiva la demanda de dólares como activo de cobertura.
En el mercado informal, el llamado dólar blue mostró registros volátiles: tras alcanzar máximos intradiarios alrededor de $1.450, la cotización se moderó en varias plazas, quedando cerca de los niveles de la oferta oficial en algunas mediciones.
Los segmentos financieros como el MEP y el contado con liquidación (CCL) también vienen mostrando subas moderadas en lo que va de la semana, reflejando expectativas de inversores y empresas ante la evolución del tipo de cambio y la política monetaria del BCRA.
Especialistas consultados por medios nacionales destacan que la coyuntura actual marca una pausa en la tendencia bajista que había mostrado el dólar durante buena parte de febrero, y que este rebote puede estar relacionado con la percepción del mercado sobre la liquidez local, la demanda de pagos de deuda subsoberana y las señales que envían los rendimientos de instrumentos en pesos.
En este escenario, la cotización del dólar se mantiene como uno de los indicadores más seguidos por exportadores, importadores y economistas, ya que influye directamente en los precios internos, en la formación de expectativas y en las decisiones financieras de empresas y hogares.