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La inflación de febrero no se frena: podría ubicarse cerca del 3%

La inflación en Argentina parece haber frenado sólo de palabra. Tras el fuerte salto de enero, cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó un 2,9%, varios centros de análisis del sector privado coinciden en que febrero no mostrará una desaceleración significativa y podría terminar, incluso, cerca del 3% mensual.

A la espera de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que se darían a conocer en marzo, diversas consultoras privadas relevan precios en forma permanente y proyectan una inflación mensual elevada. Según estos informes, la mayoría de las estimaciones ubican el IPC de febrero entre el 2,8% y 3%, un nivel que mantendría la alta inercia de los precios del comienzo del año y complicaría las metas de desaceleración buscadas por el Gobierno.

El principal motor de esta presión inflacionaria vuelve a ser el sector de alimentos y bebidas, con aumentos por encima del promedio en productos básicos como carnes, verduras y otros alimentos esenciales. Algunas consultoras señalan que este segmento acumuló subas superiores al 3% en las últimas semanas, algo que hace más difícil que la inflación general pueda moderarse de manera marcada.

Las diferencias entre las estimaciones de las consultoras reflejan la incertidumbre del momento. Mientras algunas proyecciones, como la de Analytica, sugieren una leve desaceleración respecto a enero (de 2,9% a 2,8%), otras, como Eco Go, no descartan una tasa de inflación ligeramente superior, alrededor del 3%.

Estas estimaciones también contrastan con lo que esperaba el mercado según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que había proyectado una suba más moderada para febrero. Si se confirman los datos privados, esos pronósticos quedarían por debajo del resultado final.

La discusión sobre la inflación en Argentina sigue siendo un tema central en la agenda económica, especialmente porque los precios de alimentos y servicios esenciales tienen un impacto directo en el bolsillo de las familias. La continuidad de un nivel elevado de inflación mensual, incluso si no sube de forma abrupta, pone presión sobre los salarios y la percepción de los consumidores, además de dificultar los planes oficiales de consolidar una baja sostenida de precios.

Con los datos definitivos en manos del INDEC recién esperados para mediados de marzo, el escenario económico de los próximos meses dependerá en gran medida de cómo evolucionen los precios regulados (como servicios públicos), la dinámica cambiaria y las políticas de ingresos. Hasta entonces, las proyecciones privadas serán la mejor aproximación disponible para medir la inflación de febrero.

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