
En un agravamiento de las tensiones en el Golfo Pérsico y el Medio Oriente, dos buques mercantes fueron atacados este domingo mientras transitaban por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del comercio global, informaron agencias de seguridad marítima y medios internacionales.
Las agresiones se produjeron pocas horas después de que autoridades iraníes emitieran advertencias a los navíos sobre los riesgos de tránsito en ese paso vital, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por el cual circula aproximadamente una quinta parte del petróleo transportado por vía marítima en todo el mundo.
De acuerdo con informes de la UK Maritime Trade Operations (UKMTO), uno de los barcos fue alcanzado frente a la costa de Omán, mientras que otro resultó impactado cerca de Emiratos Árabes Unidos. En varias embarcaciones se recibieron transmisiones de radio alertando sobre condiciones de inseguridad en la zona.

Irán anunció el cierre “de facto” del Estrecho de Ormuz
Como consecuencia de estos hechos, importantes compañías navieras han decidido suspender temporalmente sus operaciones a través del estrecho. La danesa Maersk, una de las mayores firmas de transporte de contenedores del mundo, anunció que detendrá todos los cruces de sus buques por el Estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, citando motivos de seguridad para sus tripulaciones y la carga de sus clientes.
En paralelo, la compañía Mediterranean Shipping Company (MSC) también comunicó la suspensión de sus servicios en la zona, advirtiendo que las reservas y movimientos de carga podrían experimentar retrasos, desvíos o ajustes de itinerarios debido a las condiciones imperantes.
Otras navieras globales han tomado medidas similares. Firmas como Hapag-Lloyd suspendieron todo tránsito en la vía marítima por la misma razón de seguridad, mientras que empresas navieras japonesas instruyeron a sus buques a no cruzar el estrecho hasta que la situación se estabilice.

Maersk suspendió sus operaciones en el Estrecho de Ormuz
El Estrecho de Ormuz es considerado un punto clave para el flujo de hidrocarburos y mercancías hacia y desde Asia, Europa y África. Su cierre o la interrupción del tráfico marítimo puede tener consecuencias significativas para los mercados energéticos y las cadenas de suministro internacionales. En los últimos días, los precios del petróleo han mostrado reacciones al alza ante el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro.
A pesar de las advertencias de cierre emitidas por sectores de las fuerzas iraníes, funcionarios de Teherán han negado haber ordenado formalmente el cierre del paso, aunque reconocen la complejidad del contexto tras los bombardeos y escaladas militares en distintas partes de la región.
Analistas en logística y comercio internacional advierten que, si persisten las tensiones y los ataques a buques, el comercio marítimo podría reconfigurar rutas enteras, con navieras optando por desvíos mucho más largos alrededor del Cabo de Buena Esperanza para evitar zonas de riesgo, lo que elevaría costos y tiempos de tránsito.
El Estrecho de Ormuz sigue bajo un manto de incertidumbre que afecta no solo a la seguridad de las embarcaciones, sino también a la estabilidad de los mercados globales.