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Día Mundial del VPH: qué es, cómo se transmite y cómo prevenirlo

Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de concientización sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH), una fecha destinada a informar, prevenir y derribar mitos sobre una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en el mundo. Según datos difundidos por Infobae en base a especialistas y organismos de salud, se estima que hasta el 80% de las personas sexualmente activas contraerán el virus en algún momento de su vida.

Lejos de tratarse de un problema aislado, el VPH forma parte de una realidad sanitaria global. No es un único virus, sino una familia de más de 200 tipos, de los cuales alrededor de 40 pueden afectar la zona genital y anal. La transmisión ocurre principalmente por contacto sexual, incluso sin penetración, lo que explica su alta circulación.

La prevención del VPH se basa principalmente en la vacunación (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la mayoría de los casos, la infección es transitoria y el sistema inmunológico logra eliminarla de manera natural sin causar síntomas ni complicaciones. Sin embargo, cuando el virus persiste en el tiempo —especialmente algunos subtipos considerados de “alto riesgo”— puede generar lesiones que, si no se detectan y tratan a tiempo, pueden evolucionar hacia distintos tipos de cáncer.

El cáncer de cuello uterino es el más asociado al VPH, pero no es el único. También puede estar vinculado con tumores de ano, pene, vulva y orofaringe. Esta relación directa con enfermedades oncológicas convierte al VPH en un tema prioritario de salud pública y explica la insistencia de las campañas de concientización.

El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV) es una familia de virus que afecta a todas las personas independientemente de su género (Europa Press)

La herramienta más eficaz para reducir su impacto es la vacunación. Las vacunas disponibles protegen contra los tipos de VPH que con mayor frecuencia causan cáncer y verrugas genitales. En Argentina, la vacuna está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación y se aplica de manera gratuita a niñas y niños a partir de los 11 años. La inmunización antes del inicio de la actividad sexual ofrece la mayor protección, aunque también puede indicarse en otras edades según criterio médico.

Además de la vacuna, el diagnóstico temprano cumple un rol fundamental. Los controles ginecológicos periódicos, el Papanicolaou y el test de VPH permiten detectar lesiones en etapas iniciales, cuando el tratamiento es más efectivo y las posibilidades de curación son muy altas. En este punto, los especialistas insisten en que la prevención no debe abandonarse incluso si la persona ya fue vacunada.

Un ensayo controlado con 124 mujeres en España evidenció mayor reducción del virus del papiloma humano tras el uso de este gel respecto a la observación convencional, con efectos positivos sobre la calidad de vida y la tolerancia

Uno de los principales desafíos sigue siendo la desinformación. Persisten mitos que asocian el VPH exclusivamente con determinadas conductas sexuales o que generan estigmatización ante un diagnóstico positivo. La realidad es que se trata de un virus extremadamente común, que puede afectar a cualquier persona con vida sexual activa. Recibir un resultado positivo no implica necesariamente desarrollar cáncer, sino que requiere seguimiento médico adecuado.

La conmemoración del Día Mundial del VPH busca justamente eso: transformar el miedo en información y la incertidumbre en acción preventiva. En un contexto en el que la mayoría de la población puede entrar en contacto con el virus, la combinación de educación sexual, vacunación y controles periódicos es la estrategia más sólida para reducir su impacto.

Hablar del VPH no es generar alarma, sino promover decisiones informadas. La prevención, en este caso, no solo es posible: está al alcance.

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